Cátedra Miguel Maticorena

Homenaje a la trayectoria académica de Miguel Maticorena Estrada,
Profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

martes, febrero 26, 2008

La caída del Imperio Incaico
Un dato de Atahualpa

Por Miguel Maticorena Estrada


En la tarde del 16 de Noviembre de 1532 el Inca Atahualpa cayó en la trampa que le había puesto Pizarro en Cajamarca. La tragedia revela la increíble fragilidad del Estado y la Iglesia ante el empuje de no menos de 200 invasores. Más que de la valentía, Cajamarca es el triunfo de la audacia y la astucia maquiavélica. Como se ha dicho se enfrentaron dos mentalidades una que confía en la cantidad y otra en la pequeña técnica, individualismo y gregarismo. Abrió una herida en la memoria colectiva que aún se recuerda y conmueve ahora cuando vemos la representación del Apu Inca. Es la representación teatral de la muerte del Inca, que se realiza en el Perú, Ecuador y Bolivia. El presente ensayo procura conjuntar nuevos y antiguos argumentos y apuntamos la necesidad de investigar los factores estructurales que han sido señalados por varios autores.

La lectura de Raúl Porras

En toda la bibliografía del tema el más completo y actual es el ensayo (1935) de Raúl Porras en el libro Pizarro, Lima 1978. Es el texto base leído por casi todos los escritores y también uno de los más plagiados en forma escandalosa. Raúl Porras resume las causas inmediatas del suceso de Cajamarca, también señala factores más amplios que realmente aluden a estructuras del Imperio. Sin usar esta palabra señala instituciones económicas, sociales, mentalidades, por ejemplo la importancia entonces de la aparición de la propiedad privada. Esto nos hace recordar la interpretación de Arnold Toynbee con su teoría del “proletariado interno” y la minoría dominante. En forma que habría que discutir Toynbee cree que antes se habría producido “el colapso” del Incario y Cajamarca sería el último incidente de la declinación.

En las causas de Cajamarca Raúl Porras descarta el providencialismo de las dos partes. También deja de lado la presencia de los caballos. Creemos, por nuestra parte, que el pánico de la multitud comenzó con la embestida estruendosa de las bestias coincidente con sólo dos tiros del cañoncillo. Descarta también la imagen de la valentía de unos y la cobardía de otros. No olvida la sugerencia sobre el colaboracionismo en el Perú y en Quito.

Maizavilca o Ciquinchara en Piura

Porras es el primero en señalar la importancia del cacique que fue como espía de Atahualpa a Poechos, río Chira, Sullana, Piura. Unos les llaman Maizavilca, Betanzos dice Ciquinchara, editado por Maricarmen Martín Rubio. Vio que los caballos no eran carnívoros, comían hierba y por tanto no eran feroces. Practicó el uso de la espada y otros detalles de la milicia y la estrategia. Raúl Porras dice que “perturbó el criterio de Atahualpa” al darle una visión empequeñecida de los invasores. Esto lo confirman algunos cronistas como Jerez: “Te mintió”.

Atahualpa embriagado en la cita con Pizarro

Otro detalle es la decadente vida moral de la élite, ganada por fiestas, diversiones y el licor. El viejo Baco de Huayna Capac se decía que se “emborrachaba por sus vasallos”. Asombroso resulta otro texto de Juan de Betanzos: Atahualpa llegó embriagado a la cita con Pizarro el 16 de Noviembre. Dice así el cronista que “se embriagó”, repite que “iba embriagado”, “bien tomado en la bebida” y aún “en las andas pidió de beber”; reitera, cómo “el inca estaba embriagado” y “no hizo miramiento ninguno” cuando hacían tambalear el anda de oro, hasta que lo bajó Pizarro. Se sabe que los dignatarios después del almuerzo se dedicaban a beber. En Caxas (Piura) vieron cómo las Acllas fabricaban chicha.

Una de las cuestiones no aclaradas hasta ahora es la falta de reacción de los cuarenta mil acompañantes del Inca en Cajamarca. Es un factor que siguiendo a Baudin sorprende a Vargas Llosa. Esta inacción se enmarca en la tesis liberal del excesivo estatismo que anuló la capacidad de reacción individual. Pedro Pizarro dice que “Se embarazaron, se cortaron”. Betanzos agrega “sin que los del Inca los resistiesen (a los españoles) ninguna cosa y como ellos viesen la cosa tan súpita y no vista, tal como en sus días, quedaron tan atónitos los indios que sin se defender viendo la gran matanza que en ellos se hacía procuraron de huir” y derribaron la pared de la plaza de Cajamarca. La reacción antiespañola se iniciará en 1536 y el glorioso Estado de Vilcabamba.

El Inca se levantó en el anda

Hernando Pizarro dice que Atahualpa “Levantóse en las andas y habló a su gente y hubo murmullos entre ellos, llamando a la gente que traía las armas”. Otros textos dicen que “se enhiestó”, “se levantó” en el anda. Raúl Porras recoge textos coincidentes: sacados de las Informaciones de Servicios en el Archivo General de Indias. Son testigos presenciales. El testigo Francisco de Fuentes dice: “Vió este testigo como se alzó (el Inca) en las andas en que estaba e comenzó a dar voces y llamar a su gente”. Melchor Verdugo declara “El dicho Atabalica se enhiestó en las andas en que venía e que le pareció a este testigo que llamaba a su gente contra los dichos españoles”. Alonso de Toro: “Atabalica se enhiestó en unas andas en que le traían e hablo a los indios que con el venían en su lengua”.

Otro testigo presencial Francisco de Almendras afirma “Vió este testigo que del aposento donde estaba que el dicho Atabalica estaba airado en las andas donde estaba e que así había murmullo entre los indios”. El testigo García Martín indica que Atahuallpa “Volvió la cabeza atrás e comenzó a llamar su gente”. El testigo Lucas Martínez Vegazo dice: “Vido este testigo que el dicho Atabalica se inhiestó sobre las andas volviendo el rostro atrás airado y dio voces hacia su gente hablándoles en su lengua” (R. Porras, La actitud de Atahuallpa, en Diego de Trujillo: Relación del descubrimiento del Reyno del Perú, p. 103).

Recogemos estos textos porque coinciden con el momento culminante de la dramática tarde de Cajamarca ¿Acaso se levantó para ordenar un ataque? ¿Por qué no dio orden para atacar enseguida? ¿La bebida le incapacitó para dar orden de ataque inmediato? No afirmo ni niego pero el detalle es imprescindible para ver la actitud indecisa del Inca. Parece que el tumulto apagó la voz de Atahualpa. Es posible que la inacción de los andinos se debe a que, como dice Betanzos, quedaron “atónitos”, acaso pasmados. Y sin una orden que esperaba la multitud. Desde luego es discutible todo esto pero conviene completar el cuadro de esa tarde.

Una observación del cronista López de Gómara

Francisco López de Gómara no fue un testigo presencial. Escribió hacía 1552. Se informó de muchos testigos y cronistas como Agustín de Zárate y Polo de Ondegardo. Con Zárate y el cronista Juan Páez de Castro seguramente conversaron de los sucesos del Perú. No fue testigo pero es uno de los cronista más perspicaces y curiosos. Y precisamente describe el suceso de Cajamarca. Dice Gómara: “Entró en el tambo de Cajamarca ... alzose en pie y dijo (el Inca) ‘Estos rendidos están’... como estaba alto (en el anda) no alcanzaba... viendo esto Pizarro le echo mano del vestido y lo derribó que fue rematar la pelea. No hubo indio que pelease... No pelearon porque no le fue mandado, ni se hizo la señal que concertaron para ello, si fuese menester, con el grandísimo rebato y sobresalto que les dieron, o porque se cortaron todos, de puro miedo y ruido que hicieron a un mismo tiempo las trompetas, los arcabuces y artillería y los caballos, que llevaban pretales de cascabeleas para espantarlos. Con este ruido... huyeron (los andinos) sin preocuparse de su Rey... Rumiñahui huyó también cuando vió derribado de la torre al que le tenía que hacer señal ”.

Como se ve en el texto el Inca se alzó en la litera pero el cronista dice que no hubo señal para el ataque. Vino el caos y quedó desamparado en Inca (Historia General de las Indias).

Geopolítica, Regionalismo

Más importancia concede Raúl Porras al factor geopolítico y sus consecuencias de regionalismo. Se refiere a la excesiva extensión territorial en inmensas regiones. Pronto se levantaron. Unos contra la dominación incaica, otros contra los abusos espantosos de los atahualpistas. La enormidad territorial es un factor clásico que figura en la caída del Imperio Romano como lo dice E. Gibbon y también M. Rostovsev (Historia Social y Económica del Imperio Romano)

La llamada guerra civil de los Incas lleva a Porras a subrayar el error de Huayna Capac. Uno al no precisar los términos de la sucesión. Otro por no prever la ruptura norte- sur. Propicia otra metrópolis en Tumibamba, rival de la capital sagrada del Cuzco. “Cuzqueños y quiteños ya no forman una sola nación” dice; “La conquista de Quito es la pérdida del Tahuantinsuyo” agrega Porras. La antigua pax incaica estaba corroída el descontento social contra la élite militar y clero dominantes y por el odio norte-sur. Subrayamos la profunda crisis producida por la lucha entre la élite militar y sacerdotal. Era por el predominio político y con esto acaparar la mayor cantidad de tierras, producción, tributos y honores.

Larvado feudalismo

Como decimos, Raúl Porras no menciona la palabra estructura pero de hecho la señala con relación a la economía y la sociedad. Señala la propiedad individual y privada introducida en una sociedad colectivista, con la herencia o con el usufructo permanente de los lotes. Recoge un precioso texto de Fernández de Oviedo no visto por los comentaristas: “la gente de guerra tiene muy sojuzgada a los que son labradores o gente de campo que entienden la agricultura”. Este valioso texto es una de las definiciones que los medievalistas, como Don Luis García Valdeavellano, dan del feudalismo. Una minoría militar y sacerdotal sobre la mayoría campesina.

Como definición general del Imperio Inca autores antiguos como Horacio H. Urteaga e incluso John Murra, sólo en su primera etapa, recurrieron a la caracterización de feudalismo. Raúl Porras no menciona esta palabra pero leyendo con atención se sobreentiende, no que el Incario sea una sociedad feudal, sino que se encaminaba a esa etapa. Esto nos lleva a indicar que la base de esa sociedad feudal sería la propiedad privada y la herencia. Era acaparada por los magnates que por donación del Inca recortaban las tierras de la comunidad (Como un estímulo para seguir luchando hizo donación de tierras a los militares). Esto aumentaba la obligación de los hatunruna para trabajarlas. Algunos hablan incluso de esclavismo. Por supuesto provocaba gran descontento que se sumaba al político por las conquistas. Como una curiosidad resulta que este larvado feudalismo se haría realidad después con las “encomiendas” del virreinato.

Hacia una reinterpretación

El tema de la caída del Imperio Incaico aún está esperando una interpretación más completa. Los factores inmediatos explican la captura de la persona del glorioso Inca. Con él se viene abajo la fachada del Cuerpo Político que personificaba. Es la increíble fragilidad del gigantesco edificio originada por la lucha interna política y social. Para explicar esta fragilidad hay que recurrir a las estructuras económica, social y de mentalidades. Desde 1990 hemos sostenido la tesis de incompleta cohesión del Imperio y la gran fragilidad del Estado. Recuérdese que la máxima expansión del Imperio no pasó de una centuria. Usando la expresión de A. Piganiol sobre la caída del Imperio Romano, en el Perú hubo suicidio y homicidio, o sea factores internos y externos.

Fuentes: M. Maticorena: La caída de Imperio, en Solertia, n° 1, 1990; Antonio del Busto Pizarro, t. II, 2001 (Señala el factor sorpresa en la captura del Inca); también textos de María Rostworoski: Historia del Tahuantinsuyo, IEP 1995; Waldemar Espinoza: La destrucción del Imperio de los Incas, 1973; La caída del Tahuantinsuyo y la Resistencia Inca, en Alma Mater (UNMSM) n° 6, 1993, p. 23-40 (Pone de relieve el colaboracionismo y otros factores); Edmundo Guillén: La Guerra de la Reconquista Inka, 1994 (Aporta nuevos datos); Virgilio Roel: Cultura peruana e Historia de los Incas (Procura una interpretación político – social); Luis Guzmán Palomino: Los Incas Hurin Contra Hanan y la Guerra de Panakas, 1997 (Acentúa el las contradicciones entre las panakas y abre insospechas perspectivas); John Hemming: La Conquista de los Incas, FCE México 1982; Medardo Purizaga: El Rescate de Atahuallpa; Juan Dejo: Atahuallpa (libro bien documentado); Javier Lozano Yalico: El Ocaso del los Imperios Americanos, en El Peruano (es el primer autor peruano que establece la comparación entre la caída de los Incas y Aztecas). Galo Ramón, Andrés Guerrero y Celso Fiallo, Debate Sobre la Cultura Andina (La caída del Imperio Inca), en Nariz del Diablo, n° 7 Quito, p. 63-71



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lunes, febrero 25, 2008

Carta del Profesor Miguel Maticorena sobre el proyecto de bandera para San Marcos

Lima, 30 enero 2008

Señor Doctor Luís Fernando Izquierdo Vásquez
Rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos:
Pte.

Señor Rector:


Expresamos una opinión sobre el proyecto de crear una “bandera” para la Universidad de San Marcos.

Con el respeto que merece esta iniciativa, pensamos que San Marcos ya tiene una bandera que es el estandarte que data de más de cuatro siglos. Ya se sabe que en el vocabulario heráldico y, en este caso concreto estandarte, equivale a “bandera”. Así se usa ahora en San Marcos.

Ni en las Constituciones ni los textos antiguos, aparece la palabra “bandera”. La insignia de San Marcos se llamaba “estandarte”. Un texto fidedigno e indiscutible aparece en las Constituciones de 1581: Constitucion 224. “Ytem lleuara el doctorando el vestido que quisiere y de la color que quisiere, y delante cuatro lacayos y dos pajes por lo menos de librea, con unos bastones pintados de los colores de que fuere la librea en las manos. Y delante de las mazas ha de llevar un escudero bien aderezado en un caballo a la brida bien aderezado, el qual ha de llevar el ESTANDARTE DE LA UNIVERSIDAD con las Armas Reales a la una parte y a la otra, las armas del graduando pintadas en tafetán, que el dicho doctorando ha de dar e hacer a su costa” (Luís A. Eguiguren. Historia de la Universidad. t.I. La Universidad en el siglo XVI, vol. II. Las Constituciones de la Universidad. Lima, 1951).

Se complementa este famoso texto con la constitución 223: “Paseo de doctor, la tarde antes” (al margen).- Ytem la tarde antes del grado, saldrá el doctorando de su casa con su padrino, y delante de ellos los bedeles con sus masas y todos los maestros y doctores por la orden de los asientos del Claustro con sus ropas doctorales e insignias, y música de atabales y con trompetas y chirimías, y con mucho acompañamiento de gente de caballo, y el doctorando puesto el capirote y destocada la cabeza irán por el Rector a su casa, y de allí yendo el Rector detrás de todos, y el doctorando y su padrino un poco adelante pasearan por las calles y parques que el Rector hubiere ordenado y de vuelta dejaran al Rector en su casa, y llevaran en la misma orden al doctorando a la suya” (Constitución 223).- L. A. Eguiguren. Obra citada. pp.235; Oswaldo Holguín Cayo. El Doctor Diego de Salinas…. Fondo Editorial del Congreso. Lima: 2002. Pág. 34, prólogo de Miguel Maticorena).

Repetimos que en ninguna de las Constituciones (o sea las leyes universitarias en la Colonia y la República) consta la palabra “bandera”.

Como prueba de que es necesaria una “bandera” se cita la Resolución Rectoral N°10288 del 10 setiembre de 1951, firmada por el Doctor Pedro Dulanto. Se encarga al Doctor Jiménez Borja, Decano de Letras, diseñar “una nueva bandera”, esta última palabra equivale a “estandarte”. No había mucha precisión en el vocabulario. Equivale a “estandarte” antiguo y con el proyecto de una nueva bandera; en este caso, habría dos insignias: una antigua y otra moderna.

El argumento del año 51 propone suprimir el estandarte y crear una nueva “insignia o bandera”. El texto dice así: “En reemplazo de la actual que resulta inaparente y anti-estética y a los diseños presentados y estando de acuerdo a lo resuelto por Consejo Universitario se resuelve adoptar como bandera institucional de San Marcos: un rectángulo de color blanco sobre el cual lucirá el escudo de la Universidad con sus colores heráldicos, coronado con 10 estrellas, cada uno de color diferente, representado a las 10 facultades que tiene la Universidad”. Una lectura atenta quiere decir que hay dos insignias: una antigua y proyecto de una moderna. Esta última nunca se concretó, fue rechazada por el Doctor Luís A. Eguiguren y la Comisión encargada de redactar la Historia de la Universidad. Si este grupo de sabios en la Historia de San Marcos rechazó este proyecto ¿cabe insistir ahora en lo contrario? péndulo

Entre las pocas menciones a una “bandera” esta una del siglo XVII, en un libro de Diego de León Pinelo (1648): Semblanza de la Universidad de San Marcos. Traducida del latín al castellano por Luís A. Eguiguren, Lima, 1949 pp.71. El texto dice así: “precede la bandera universitaria puesta en asta. Los doctores y maestros marchan a caballo …”. El traductor ha puesto la palabra “bandera” como equivalente a “Estandarte” como es el estandarte la insignia principal de la Universidad al decir bandera creemos se refiere a Estandarte. La palabra bandera aquí es una intromisión que con lógica se deduce que es la insignia principal o estandarte.

Rogamos que se lea bien la resolución de 1951 y el resultado negativo de la propuesta del Rector, Doctor Pedro Dulanto. Parece argumento a favor de la bandera, pero realmente es lo contrario porque demuestra que no se hizo caso a este proyecto del Dr. Dulanto. Por eso recién ahora se pide hacer una bandera.

La bandera y el escudo representan la identidad de la institución. San Marcos ya tiene estos símbolos. ¿Cabe repetir estos símbolos?. En este caso, San Marcos tendría dos banderas: un estandarte y una bandera. Esto no condice con la lógica, de que la identidad es una sola. Por ejemplo, seria absurdo proponer otra bandera peruana. Esto seria, como decían los clásicos un monstruo político, algo anormal. No tendría sentido. Por el contrario es necesario promover la identificación con el símbolo tradicional de cuatro siglos.

El argumento de que es necesaria una bandera movible es insignificante frente a la gravedad al tema de la identidad. Hay otros argumentos que, por ahora omitimos, pero si se nos permite, expresaremos próximamente.

Atentamente,


Miguel Maticorena Estrada
DNI. 06267307
Profesor Emérito, Fundador de la Cátedra de Historia de la Universidad de San Marcos (1993) Organizador del XVI Coloquio de Historia de San Marcos

Vicente Ugarte del Pino
DNI. 06636545
Profesor Emérito Abogado del Perú ante el Tribunal Internacional de la Haya, Ex-Presidente de la Corte Suprema,

Rafael Jaeger Requejo
D.N.I. 06726352
Profesor de la Facultad de Derecho de la UNMSM,
Historiador de la UNMSM


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miércoles, noviembre 14, 2007

Bibliografía de Miguel Maticorena Estrada

Publicaciones

1. Documentos para la historia de la Universidad de San Marcos. Boletín Bibliográfico de la Biblioteca Central (Lima), t XXI, núm. 1-2 (1949), 136-152.
2. La proscripción del “Elogio” de Baquijano y Carrillo.- Mar del Sur (Lima), núm. 18 (1951), 95-101.
3. Aproximaciones a los Problemas Sociales .- Estudios Americanos (Sevilla), t. X, núm. 50-51 (1955), 557-573.
4. Presente y porvenir de Hispanoamérica.- La Quincena (La Habana), Vol. II, núm. 21(1966), p. 6-8, 58-68.
5. Cieza de León en Sevilla y su muerte en 1554.- Anuario de Estudios Americanos (Sevilla), Vol. XVII (1995), 615-674.
6. Nuevas noticias y documentos de don José Baquijano y carrillo, Conde de Vistaflorida.- La causa de la emancipación del Perú (Instituto Riva Agüero) (Lima) 1960, 145-207.
7. José Baquijano y Carrillo, Reformista peruano del siglo XVIII.- Estudios Americanos (Sevilla), 1 XV, núm. 76-77 (1958), 53-60.
8. Sobre la Crónica del Perú de Cieza de León.- Llerena (Badajoz) (1959), separata de 8 págs.
9. La Isla de la Magdalena en el segundo viaje de Pizarro y Almagro para el descubrimiento del Perú.- Mercurio Peruano (Lima) t. XII, núm. 398 (9160), 259-270 (En colaboración con Enrique QUe).
10. Semblanza de un Peruanista.- Estudios Americanos (Sevilla) (Homenaje a Raúl Porras Barrenechea), t. XXII, núm. 109-110 (1961), V-XIV.
11. Peruanismo e Hispanidad en Raúl Porras Barrenechea.- Estudios Americanos (Sevilla), t. XVII, núm. 109-110 (1961) 95-160, Separata de 45 págs.
12. Selección Bibliográfica de Raúl Pon-as Barrenechea.- Estudios Americanos (Sevilla), t. XVU, núm. 109-110 (1961) 141-163, Separata de 23 págs.
13. Pleitos Colombinos. VIII. Rollo del Proceso sobre la Apelación de la Sentencia de Dueñas (1534-1 536), Tomo VIII.- Sevilla, 1964, 555 págs. Co-Autor de la Versión Paleográfica.
14. El Contrato de Panamá, 1526, Para el descubrimiento del Perú. Cahiers du Monde Hispanique et Luso-Brésilien (Caravelle, Facultad de Letras de la Universidad de Toulouse) t. 7 (1966), 35-54, Separata de 29 págs.
15. Sobre las “Décadas” de Antonio de Herrera: La Florida.- Anuario de Estudios Americanos (Sevilla), 1 XXIV (1966), 29-62. Separata de 32 págs.
16. Pleitos Colombinos. 1. Proceso hasta la Sentencia de Sevilla (1511).- Tamo 1. Sevilla, 1967, LXIII, 234; t. II, 1982, XXXII + 158; t III, 1984, L + 458. Coautor de la revisión paleográfica.
17. La obra de una vida: Don Ramón Carande.- ABC (Sevilla), 25 - Nov. 1969, 3 págs.
18. Sobre el Concepto de “Cuerpo de Nación” en el siglo XVIII. (Universidad N. M. de San Marcos), Lima, 1974, 134 págs. (Edición en multicopia).
19. José Baquijano y Carrillo (Colección Documental de la Independencia del Perú, Tomo 1, Vol. 3) Lima 1976, XVI 630 págs.
20. Nota sobre Baqufjano.- Lima, 1976, 10 págs.
21. Los Vascos en el Perú.- El Comercio (Lima) 30-Dic. 1979, p. 12-13 (Suplemento).
22. El Vasco Pascual de Andagoya Inventor del Nombre del Perú.- Cielo Abierto (Lima Vol. 1, núm. 5 (Oct. 1979), 38-40.

Artículos publicados en Estudios Americanos (Escuela de Estudios Hispano-Americanos. Consejo superior de Investigaciones Científicas), Sevilla, Selección:

23. La Universidad Peruana 1953 t. V n.18
24. La Educación Secundaria en el Perú t. VI, n. 23-24
25. Martí t. VI, n.26
26. Historiografía sobre los Incas 1954 t. VII, n. 29.
27. La Situación de la economía peruana t. VII, n. 29.
28. La Reforma de la educación en Bolivia t. VII, n. 30.
29. La historia general y la tradición peruana t. VII, n. 30.
30. Programa Indigenista de la 0.1.1 en Ecuador t. VII, n.
31. La crisis de la economía boliviana 1954 t. VII, n. 33.
32. Restitución de las tierras de Comunidades
indígenas en Bolivia 1954 t. VIII, n. 35-36
33. Perú: reforma de la Enseñanza Media 1954 t. VIII, n. 35-36
34. Independencia: tesis peruana 1954 t. VIII, n.37
35. Integración Norte y Sudamérica 1954 t. VIII, n. 38-39
36. Eso no es Hispanoamérica 1954 t. IX, n. 40-41.
37. Relaciones económicas bolivianas 1954 t. IX, n. 42.
38. Autonomía Universitaria 1955 t. IX, n. 44.
39. Humanismo y técnica en la Universidad Chilena 1955 t. IX, n.
40. La Investigación Científica 1955 t. IX, n. 45.
41. Otra Reforma Boliviana 1955 t. IX, n. 45
42. Tradición Peruano-Boliviana 1955 t. X, n.47
43. Asociación Estudiantil 1955 t. X, n. 47.
44. Tres etapas de la Reforma Universitaria 1955 t. Xl, n. 54.
45. Trayectoria del Sindicalismo Universitario 1956 t. XII, n. 57-58.
46. Hambre en Hispanoamérica 1956 t.XII, n. 57-58.
47. Riva Agüero y la tradición 1956 t. XII, n. 59-60.
48. Orígenes del Problema Indígena 1956 t. XII, n. 59-60.
49. La Universidad Católica Hispanoamericana 1956 t. XII, n. 61.
50. Cieza de León en Sevilla 1956 t. XII, n. 61.
51. Revisión de Rodo 1956 t. XII, n.62.
52. Factores del Problema Educativo 1956 t. XII, n.63.
53. El Cronista Huamán Poma de Ayala 1957 t.XIII,n. 64-65.
54. Actualidad del tema Universitario 1957 t. XIII, n. 64-65.
55. Simposio sobre la Independencia del Perú 1957 t. XIII, n. 66.
56. Una traducción desconocida de Fernández de Oviedo. 1957 1 XIII,n.67-68
57. X Aniversario del Instituto Riva Agüero 1957 t. XIII, n. 69-70
58. II congreso de Estudiantes 1957 t. XIII, n. 69-70.
59. Formación del Universitario 1957 t. XIV, n. 73-74.
60. Conferencia Obrera Ecuatoriana 1957 t. XIV, n. 73-74.
61. Revisión de las “Décadas” de Herrera 1957 t. XIV, n. 75.
62. El Proyecto de Antropología Perú-Cornell 1958 t. XIV, n. 75.
63. La lIla. Parte de la Crónica del Perú 1958 t. XV, n. 76-77.
64. Vasconcelos 1958 t. XV, n. 76-77.
65. William Prescott, Historiador 1958 t. XV, n. 78-79.
66. Bibliografía en el Perú 1958 t. XV, n. 78-79.
67. Sobre el Anti-Hispanismo en la América Española 1958 t. XVI, n.82-83.
68. La revista Histórica Documenta 1958 t. XVI, n. 82-83.
69. Chile: Fondo Histórico José Toribio Medina 1958 t. XVI, n. 82-83.
70. Peruanidad, síntesis creadora 1958 t. XVI, n. 84-85.
71. Los cuarenta años del Mercurio Peruano 1958 t. XVI, n. 86-87.
72. El C.E.L..AM. en Roma 1958 t. XVI, n. 86-87.
73. El “Epítome” de León Pinelo 1959 t. XVII, n. 88-89.
74. Dos temas famosos de la conquista del Perú 1959 t. XVII, n. 88-89.
75. Homenaje a Honorio Delgado - 1959 t. XVII, n. 90-91.
76. Bartolomé de las Casas, Sevillano Universal 1959 t. XVII, n. 90-91.
77. Estudios de los Cronistas Indianos 1959 t. XVII, n. 92-93.
78. Libros para estudiantes 1959 t. XVII, fl. 92-93.
79. Historia y Leyenda alrededor de Pizarro 1959 t. XVIII, n. 96-97.
80. Revistas Históricas Hispanoamericanas 1959 t. XVIII, n. 96-97.
81. El conquistador: proyecto de una vida señorial 1959 t. XVIII, n. 98-99.
82. Sobre las Leyes Nuevas en el Perú 1959 t. XVIII, n. 98-99.
83. López de Gómara, Historiador 1960 t. n.102.
84. Documentos Históricos de América 1960 t. n. 102.
85. Nuevos datos sobre Mateo Alemán 1960 t. XX, n.103.
86. El Inca Garcilaso, Historiador 1960 t. XXI, n. 106.

Artículos publicados en “El Comercio”, Lima.

87. O’Higgins y José Baquljano y Carrillo 20-Agosto-78.
88. Testimonio peruano de 1781 27-Agosto-78.
89. Elogio a Jauregui en San Marcos 1-Septi-78.
90. Presencia de Raúl Porras 27-Septi.-78.
91. Cieza de León y las Casas 30-Septi.-78.
92. Sobre la Capitulación Colombina de 1492 12-Octub.-78.
93. Los “Repartos” de Rafael Loredo 17-Octub.-78.
94. Analogía Orgánica y Cuerpo Político en Túpac Amaru 4-Novbre-78
95. Un Bicentenario: El Comercio Libre de 1778 12-Novbre-78.
96. Un Bicentenario: El Comercio Libre de 1778 13-Novbre-78.
97. Los Reyes de España en San Marcos 24-Novbre-78.
98. Colegio Mayor Hispano-Americano N.S. de Guadalupe 12-Dicbre-78.
99. Madrid: Incendio en el Consejo superior de Investigaciones
Científicas 22-Dicbre-78.
100. El V Centenario del Nacimiento de Francisco Pizarro 7-enero-79.
101. Historiografía Limense: Orientación y Fuentes 18-Enero-79.
102. 1817: La muerte de José Baquijano y Carrillo en Sevilla 24-Enero-79.
103. Documenta Peruana de la Fundación Rosenbach 4-Febrer-79.
104. La obra de una vida: Rubén Vargas Ugarte 5. J. 7-Febre-79.
105. El Discurso Bolivariano de Angostura 15-Febre-79
106. Erudición y Bibliografía: O. Antonio Rodríguez Moñino 14-Marzo-79.
107. Sobre el “Pizarro” de Raúl Porras Barrenechea 22-Marzo-79.
108. La Mita de Potosí 16-Abril-79.
109. Ramón Garande Historiador de Carlos V 5-Mayo-79.
110. 428 Aniversario: San Marcos y su Historiografía 12-Mayo-79.
111. El “ha descubierto” de la Capitulación Colombina de 1492 17-Octu-79.
112. Túpac Amaru y dos Vascos Criollos: Ugarte y Baquijano 4-Novbre-79.
113. Unión Vasco-Incaica: Loyola y Yupanqui. “Correo” 29-Dicbre-79.
114. Sebastián Antuftano, cofundador del Cristo de los Milagros
“El Comercio” 30-Dicbre.79.
115. El Perú y el País Vasco “Correo” 2-Enero-80.
116. Los Vascos en el Perú. “El Comercio” 30-Dicbre-79.
117. Testimonios de Marcel Bataillon, “La Prensa” 16-Julio-77.
118. Raúl Porras y el periodo Hispánico “Expreso” 27-Sept-77.
119. Un movimiento social: Los Chalacos en Piura “El Comercio” 7-Febre-80.
(Un eco de la Comuna de París en el movimiento campesino
más importante de Piura en Enero de 1883).
120. Una aproximación a Túpac Amaru. “El Comercio” 15-11-80.
121. Sobre Túpac Amaru: Epoca y Temas. Idem. 22-11-80.
122. El Lazarillo Perulero de Concolocorvo. Idem. 7-111-80.
123. Comentario a textos... Idem 14-111-80.
124. En torno al nacimiento de Túpac Amaru. Idem. 19-111-80.
125. Tupac Amaru en la memoria del Perú. Idem 22-111-80.
126. Cartas sobre los sucesos de Tinta. Idem. (Una carta inédita
sobre la derrote de Túpac Amaru) (Editor). 3-IV-80.
127. Tinta: El ocaso de Túpac Amaru. Idem. 3-IV-80.
128. Carta al Virrey sobre Túpac Amaru. Idem (Texto inédito
sobre la prisión) 3-IV-80.
129. Túpac Amaru en Tinta.- “El Comercio” (un breve párrafo inédito
de Túpac Amaru) 6-IV-80.
130. Garcilaso Inca y Túpac Amaru. “El Comercio” (un texto breve
nuevo inédito de Moscoso, o poco conocido, sobre la lectura
de los “Comentarios”). 1 0-IV-80.
131. Temática Andina en los memoriales de Juan de Padilla y León
Pinelo. “El Comercio” 11-V-80.
132. 429 Anlversano: San Marcos y Túpac Amaru. Id. 12-V-80.
133. La conspiración cusqueña de Farfán de los Godos. Id. 30-IV-80.
134. Jorge Basadre en la memoria del Perú, Edit. Sin firma. 29-VI-80.
135. El nombre del Perú en 1523. JuI-80.
136. Independencia y apertura social. Ld. 28-JuI-80.
137. El pensamiento de Túpac Amaru. “La Prensa”, 18-May-81.
138. Tiempo histórico y profético en el pensamiento de Túpac
Amaru. En Gaceta Sanmarquina. Jul-81.
139. Cuerpo Político y restitución en Túpac Amaru. Titulo de la
Separata, 11 págs.c del Prólogo a la Colección Documental
del Bicentenario de Túpac Amaru, Vol. III, con 1126 págs, 1981.
140. El Bicentenario de Pedro Vilca Apaza. “El Comercio” 8-lV-82.
141. Tena en San Marcos. “La Prensa” 14-V-82.
142. San Miguel de Piura. “La Prensa” 15-Vll-82.
143. Mariano barrera tupacamarista y autor desconocido. “La Prensa” 7-XI-82.
144. La Fundación de San Miguel de Piura. En Programa-Catálogo de la exposición Documental en el archivo General de la Nación. Noviembre de 1982.
145. La fundación de San Miguel en su época. “El Tiempo”, Piura 2-XII-82.
146. La Comuna de Piura. Expreso 30 Enero 1983. Reedición: “La Comuna de París y los Chalacos de Piura, en Época, n. 194, 1985, p. 22-23; “Los Chalacos en Piura”, en Chalaco, revista, edic. CIPCA, 1986, n. 1.
147. Onomástico Sec. De los tributarios de la Capullana Sechura, 1572, Revista Histórica, vol. 33. Lima. 1981, p. 337-339, reedc. Epoca, n.’ 171, Lima Mayo 1983.
148. Un texto sobre el último viaje de Huáscar. Época, n. 183, Lima Julio 1984, p. 26.
149. Un texto: Grau y el Huáscar. “Expreso”. Lima, 17-JuI-84.
150. Grau y el Huáscar en una carta a Montero, “El Tiempo”, Piura, 3 de Agosto 1984.
151. IV Centenario. El primer libro de América del sur. “Expreso”, 13 de Agosto 1984.
152. Simposio Piuranista. “Expreso, 28-Dibre-1 982.
153. Bis. “Contrato para la primera edición sevillana, con una nota...”Nota” preliminar a la Crónica del Perú de Cieza de León primera parte, Edic. PUCP, Lima, 1984, XLVI-LI. 153, Restitución y soberanía en Túpac Amaru. “Expreso”, 5-Nov-1 983.
154. El periodo hispánico en la memoria de América. Epoca.- n. 184, Agosto 1984, p. 23-24.
155. Garcilaso Inca: El todo y las partes. “El nacional”, 16 Abril 1985.
156. San Marcos en su Historia. “El Nacional”, 18 Mayo 1985.
157. El Túpac Amaru de Haya de la Torre. “El Nacional”, 18 Mayo 1985.
158. Cultura y vida nacional (Coautor). “El zorro de abajo” (revista) n. 1. Lima Jun-Jul. 1985, p. 53-60 (Conversatorio sobre la Nación).
159. El Cuerpo Político en Túpac Amaru. “La Prensa” 8-Xl-1 981.
160. El Periodo Hispánico en la Memoria de América Latina. El Nacional 28-29 Junio 1985.
161. Nación, Cuerpo Político e Independencia. “El Nacional” 28-JuI-1 985.
162. Mesianismo y Cuerpo Político. El nacional 30 Agosto 1985.
163. Notes sobre “Doctrina Christiana y Catecismo...” 1984,16 págs. (Separata a la edición facsimiIar).
164. Predescubrimiento en Huamán Poma. “El Nacional2 12-X-1 985.
165. Un inédito tupacamarista. “El Nacional” 6-Xl-1 985.
166. “Montesquieu en el Perú”. “La Crónica” 10-VI –88
167. Repoblación de Piura en 1588. “La Crónica” 10-VIII-88.
168. Sobre nación, castas, razas e independencia en el Perú. Página Libre. 28-Jul-90.
169. En el día de la Patria. “La Crónica” Editorial s. Firma. 28-Jul-88.
170. Nación e Independencia del Perú. “La Crónica2 25-Jul-88.
171. Raúl Porras, Historia6or. “La Crónica” 30-Setbre-90.
172. “Libros” (Reseña) “La Crónica> 17-Abril-88 (Lohmann ViIIena: Francisco Pizarro; Ma- Diez Canseco, Historia del Tahuantinsuyo). “La Crónica 8-Mayo-88 (J.J. de Eguiara: Biblioteca Mexicana, 3 1; Historia General de América, dirigida por Guillermo Morón, Caracas, 9 ts., Silvio Zavala. El servicio personal de los indios en Nueva España, J. Lockhart: Los de Cajamarca, 2 ts. Lima.).
173. Identidad y Centenario. “La Crónica” 16-Octubre-88.
174. San Marcos en su Historia. “La Crónica” 15-Mayo-SS.
175. La Nación en Túpac Amaru. “La Crónica” 22-Mayo-88 (texto distinto).
176. La Nación Indiana en Túpac Amaru. “El Peruano” 2 y 3 de Noviembre 1990. Homenaje a los Vásquez Machicado. “La, Crónica” 5-Dcbre-89.
177. Nación y Estado en Jorge Basadre. “La Crónica” 3-Jul-88. Reedición en Época n. 230, Julio 1989.
178. La teoría de la Historia en Basadre. Página Libre 15-JuI-90.
179. Idea de Historia en Jorge Basadre. Epoca n. 238 Jun-JuI 1990.
180. Nota inédita de Garcilaso Inca sobre Gómara. “La Crónica” 12-Abril-89.
181. Gómara y nación en Garcilaso Inca. “La Crónica” 13-Abril-89.
182. Prólogo a “Los comerciantes trujillanos (1 780-1 840)” Por J. A. García Vera, 1989, p. 7-11.
183. En Garcilaso y Huamán Poma el Piloto Anónimo de Colón. “El Comercio” 15-Octubre-89.
184. Un Manuscrito de la Florida del Inca Garcilaso. “El Comercio” 9-Abril-89.
185. Garcilaso y la memoria del Perú. “La Crónica” Editorial s.f. 12-Abril-89.
186. Garcilaso Inca: Peruano universal. Epoca n. 229 Abril 1989.
187. La Nación en Túpac Amaru. “El nacional” 8-Agosto-90.
188. Gonzáles Prada o el Nacionalismo sin nación. “La Crónica” 31-JuI-89. Reedición en Página Libre 3-Agosto-90.
189. El Guadalupe de Madrid en Lima. “La Crónica” 4-Jul-90.
190. España y América, encuentro de dos mundos. “La Crónica” Editorial s. firma. 7-JuI-90.
191. Montoneras de Piura, 1868,1 y II. Época, n. 235-236, 1990, p.18-19, 22-23.
192. El último viaje del Huáscar y Grau. “La Crónica” 7-Octubre-90.
193. México Independiente. “La Crónica” 20-Stbre-90.
194. Identidad iberoamericana y V Centenario. “La Crónica” 14-Octubre-90.
195. V Centenario, Texto ampliado del n. 196. Boletín de la Comisión Nacional del V Centenario, n. 5. 1991-1992, p. 9, 18.
196. Cieza de León, precursor del periodismo. Época 24-Enero-91.
197. Sobre historiografía Iimense. “El Peruano” 19-Enero-91.
198. Las dos nacionalidades de Luis E. Valcárcel. “El Peruano” 8, 9, 12. Febrero 1991.
199. Garcilaso y Túpac Amaru en Luis E. Valcárcel. “El Peruano” 1 0-Feb-91.
200. San Marcos e su Historia. “El Peruano” 1 5-Mayo-91.
201. Importancia del Futuro. “El Peruano” 1991.
202. El Corregimiento de Piura en el s. XVI. Época 246, Agosto 1991.
203. La Capitulación Colombina. “El Peruano” 14-Oct-91.
204. Apuntes sobre la fundación de Lima. “El Peruano” 17-Enero-92.
205. Fundación de la Universidad del Cusco. “El Peruano” 28-Feb-92.
206. La Nación de Garcilaso. “El Peruano” 13-Abril-92.
207. La Fundación de San Miguel de Piura, 1532. Época 251 mayo 1992.
208. Una carta sobre le Inca Garcilaso. “El Comercio” 26-Abril-92.
209. Información inédita de Francisco Pizarro “El Comercio” 1 9-Enero-92.
210. V Centenario e identidad. “La Tercera” 29 Jun. 92.
211. V Centenario e Historia. Idem 2 JuI. 92.
212. Sobre el V Centenario. “El Peruano” 3 Agosto 92.
213. Chachapoyas celebra 454 aniversario. “La Tercera” 5 Set. 92.
214. La Empresa de Colón. Idem. 12 Octubre 92.
215. La Capitulación Colombina de 1492. “El Peruano” 16 Oct 92.
216. Cristóbal Colón en la historiografía peruana. “El Comercio” 18 Oct. 92.
217. La Capitulación Colombina. Reedición del n. 253 Época 18 Oct. 92.
218. Temas del V Centenario. En: V Centenario ... Análisis y debate. Centro de Estudios Históricos-Militares del Perú, 1992 p.195-222.
219. Prólogo a “Vida eclesiástica” (Catálogo del Archivo Arzobispal) por Melecio Tineo, Lima 1997, p. 11-26.
220. La Restitución Andina en Marcel Bataillon. En Marcel Bataillon y el Perú. Homenaje en el centenario de su nacimiento (1895-1995), Lima, 1995, p. 19-26.
221. Alberto Tauro bibliógrafo y erudito. En: Nueva Síntesis, n. 1-2, Lima 1994, p. 13-14.
222. Prioridad de San Marcos en América. En: Nueva Síntesis, n. 1-2, 1994, p. 36-42. Gaceta Sanmarquina, n. 15, Mayo 1993.
223. La idea de Nación en el Perú. Ediciones Sequilao, Lima, 1993, 77 p.
224. Prólogo a “Piura y la Independencia” por M. Arturo Seminario, Piura, 1994; p. 11-19.
225. Presencia de Raúl Porras. En Época, Lima, n. 291, p. 19, 1997.
226. Raúl porras y el Periodo Hispánico. En Época, n. 291, 1997, p 16.
227. San Marcos en la tormenta antilascasista de 1571. Gaceta Sanmarquina, n. 15, mayo 1993.
228. Irradiación de San Marcos en América. “El Comercio” 10 mayo 94.
229. Lucha polltica en San Marcos a fines del siglo XVIII. Gaceta Sanmarquina.
230. Universidad N. M. de San Marcos. Breve reseña histórica (Cátedra de Historia de la U.N.M. San Marcos). Lima, 1995, 10 p.
231. Universidades del periodo hispánico. Edición de la Cátedra de Historia de la Universidad de San Marcos. (Ruta Quetzal-Argentaría 1995). Cartel con cronología y catorce escudos.
232. Fundación de Piura y navíos españoles en Paita 1532-1 544. En: Piura, apuntes para su geografía e historia. Lima, 1994, p. 9-16.
233. Mapa de Piura de 1850. En : Idem. p. 23-25.
234. Montoneras en Morropón. En: Idem. p. 25-32.
235. El nombre de San Miguel (Piura) por Francisco Pizarro 1532. En: Tambogrande y la Historia de Piura en el s. XVI, Lima 1996, p. 67-70.
236. Yaguarzongo, Bracamoros y el Cenepa. Entradas de Juan de Salinas Loyola. Idem p. 71-74.
237. El Corregimiento de Piura en el siglo XVI. Idem p. 75-78.
238. 1595. Paita y Oceanía. IV Centenario del viaje de Mendafla, Idem p 79-84. “El Peruano” 10 Jul. 95.
239. Manuel Giménez Fernández. “El Peruano” 8 Agosto 96.
240. Proyectistas del siglo XVIII. “El Peruano” 19 Abril 96.
241. Contribución de San Marcos en el siglo XX. “El Peruano” 13 Mayo 96
242. La idea de Nación en el siglo XVIII. En: Perú, presencia e identidad, Lima, 1992, p. 27-54.
243. José de la Rosa y su geografía Inédita, 1789. Ciencias Sociales (UNMSM) n.1 p. 228.
244. Presentación. IV Coloquio de Historia de Lima, 1997.
245. La Relación Inédita de D. Vásquez de Cepeda, 1548. Ponencia. I Coloquio Cronistas del Perú, Marzo 1997 (en prensa).
246. Cieza de León y otros cronistas conversos. II Coloquio Cronistas del Perú. Ponencia, 1997.
247. La idea de Patria en el Perú. Gaceta Sanmarquina, n. 23,1994.
248. A new unpublished and manuscript of Garcilaso’s Florida.- En: Garcilaso Inca de la Vega an American Humanisl A tribute to José Durand. Edited by José Anadón, 1998, p. 141-148, University of Notre Dame, Indiana.
249. La Relación alemana de 1534. Ponencia II Coloquio Cronistas del Perú.
250. Homenaje a los Vásquez Machicado. “La Crónica” 5 Dic. 89.
251. Los Cazalla de Cieza de León. Época n. 240, Octubre 1990, p. 29-30.
252. Cieza de León y los Llerena de España y América. Época, n. 241, 1990.
253. Cieza de León y su familia. “El Peruano” 26 Dic. 90.
254. Crónica indiana y pre-periodismo. “El Peruano” 27 Dic. 90.
255. El “yo vi” de Cieza de León. “El Peruano” 29 Dic. 90.
256. Cieza de León, precursor del periodismo. Época n. 242, 1991.
257. Cieza de León Lima y Sevilla. “El Peruano” 11 Enero 91.
258. La caída del Imperio Incaico por Raúl Porras. Solertia, n. 1, 1990, p. 29.
259. Marcel Bataillon en San Marcos. Alma Mater, n. 12, 1997, p. 126-130.
260. Los Piuranismos. “El Comercio” 14 Set. 97. C-8 Reportaje.
261. Carta del Dr. Porras Barrenechea al historiador Miguel Maticorena. Alma Mater n. 13-14 p. 139. 1997.
262. La “Nación Cercada” y castas en José Maria Arguedas. Cuadernos Arguedianos, n. 3, 2000, p. 49-54.
263. Nación y guerra de castas en Juan Pablo Viscardo y Guzmán. El hombre y su tiempo. Lima, Fondo editorial del Congreso del Perú, 1999, t. II, p. 177-212.
264. Mujeres célebres de la Universidad de San Marcos de Lima. Consejo Superior de Investigaciones, Boletín 38, 2000, p. 3-8.
264 bis. Mujeres celebres.... Reedición : Revista del Archivo General de la Nación, Lima, n.22, p.293-310.
265. San Marcos de Lima Universidad Decana en América. Una argumentación histórico-jurídica. Fondo editorial UNMSM, 2000.
266. La restitución andina en Marcel Batailon. En: Homenaje a Marcel Batillon. 1995.
267. El Inca Garcilaso y sobrevivientes de la Florida. En: Homenaje a D. Aurelio Miró Quesada, 1998, 265-282.
268. Prólogo a El doctor Diego d Salinas (1558-1595), por Oswaldo Holguin. Edición del Congreso de la República, Lima, 2002.
269. La Universidad de San Marcos en su historia. En:Copé,n.27,2001,p.17-22.
270. Prólogo a El Inca Garcilaso de la Vega por Aurelio Miró Quesada Sosa (Obras Completas IV), 2002.
271. San Marcos Universidad Decana de América. Temas históricos. 2002, 138 p. (En prensa).
271 bis. ‘san Marcos de Lime. Universidad Decena en América. Reedición en Universitaria. Revista de la Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela.
272. EL soneto a la Universidad de San Marcos por Pedro de Oña, Compilación. 200 v, 68 p. (En Prensa).
273. Luis Alberto Sánchez. Visión del Perú. En: Múltiples miradas de L.A. Sánchez sobre el Perú contemporáneo. Edición del Congreso de la República, 2002, p.89-96.
274. El Estado construye la nación. El Peruano, 11 Julio 2002.

Miguel Maticorena Estrada

1971-1997 Profesor Principal de la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos, Lima.
1995 Profesor Honorario de la Pontificia Universidad católica del Perú.
1993 Presidente de la Asamblea Amistosa Literaria, Perú.
1996 Vice Presidente Honorario de la Asamblea Amistosa Literaria,
Madrid.
1980 Academia Nacional de la Historia (Perú), Miembro de Número.
1981-1988 Academias de la Historia Argentina y Venezuela,
Correspondiente.
1982 Real Academia de la Historia. España. Correspondiente.
1953-1961 Estudios Americanos (revista), EE. H.A, SeviIIa, Redactor.
1953-1970 Escuela de Estudios Hispano-Americanos (C.S.I.C), Sevilla,
Becario y Colaborador Científico.
1965-1970 Índice Histórico Español (Universidad de Barcelona), colaborador,
1979-1980 Asociación Peruana de Archiveros (APA) Presidente.
1950 Instituto de Historia (UNMSM), Facultad de Letras, Investigador.
1948-1950 Redacción de la Historia de la Universidad de San Marcos,
Colaborador.
1993-1995 Director de la Escuela Académico Profesional de Historia,
UNMSM, Facultad de CC.SS.
1981-1994 Instituto Panamericano de Geografía e Historia. Comité de
Archivos y Comité de Historia de la Cultura. Miembro de la Comisión Peruana.
1997 Instituto Sanmartiniano del Perú. Miembro Honorario.
1967 Sociedad Bolivariana, Sevilla. Miembro Fundador.
1967 Sociedad Internacional de Americanistas. París. Miembro a
propuesta de Marcel Bataillon.
1973-1980 Comisión Técnica del Archivo General de la Nación. Miembro
Representante del Instituto Nacional de Cultura.
1979-1981 Comisión Nacional Bicentenario de Túpac Amaru, Representante
del Instituto Nacional de Cultura.
1972 Comisión del Alio Internacional del Libro, UNMSM.
1978-1983 Dirección Universitaria de Biblioteca y Publicaciones. UNMSM.
Asesor.
1996-2002 Alma Mater (Revista de la UNMSM). Redactor.
1996 Comité Peruano de Ciencias Históricas. Organizador. Secretario
(Afiliad o al Comité Internacional CISH).
Coloquio. Congresos.
1971 V Congreso Internacional de Historia de América. Lima, Secretario General.
1987 I Seminario Internacional de Historia Latinoamericana, Secretario
General. Lima.
1965 Literatura e Historia del Perú. Universidad de Tólouse.
1967 Coloquio Inca Garcilaso. Instituto Italo Latinoamericano. Roma.
Simposio Internacional Inca Garcilaso de la Vega. Universidad de Notre Dame, Indiana. etc., etc.
1994-2002 I-X Coloquio Historia de Lima. Organizador.
1993-2002 l- X Coloquio San Marcos en su Historia. Organizador.
1993-2000 I-V Coloquio de Historia Piura-Tumbes. Organizador.
1997-2000 I-V Coloquio Cronistas del Perú. Organizador.
1994 IV Semana de Historia. UNMSM. Organizador.

Docente
Profesor dedicación exclusiva. Facultad de Ciencias Sociales UNM San Marcos. Cursos: Conquista y Colonia, Paleografía, Fuentes Históricas, Historia de América Colonial, etc.

Creador de los Cursos: Idea de Nación en el Perú, Historia dela Universidad de San Marcos, Geopolítica y Limites (En la Escuela Académica Profesional de Historia).

Premios
1979 y 1982 Bausate y Mesa de Periodismo por la Embajada de España en Lima.

Especialidad
Cronistas del Perú, Siglo XVIII (Baquijano y Carrillo, El Concepto de Cuerpo de Nación), Historia de la Universidad San Marcos de Piura, La idea de Nación, etc.

Aportaciones
• Los dos primeros viajes marítimos de Pizarro.
• Cronistas: Testamento de Cieza de León, Un manuscrito de la Florida del Inca Garcilaso (anterior a la edic. de 1605>, Información inédita de Pizarro, Polo de Ondegardo y A. de Zárate (en preparación).
• La Crónica de Vásquez de Cepeda, 1550.
• Una relación alemana de 1534, impreso, etc.

Interpretaciones
• La restitución del Señorío o soberanía de los Incas (Discurso en al Academia N. De la Historia).
• El Concepto de Nación en el siglo XVIII.
• Fecha de la Fundación española de San Miguel de Piura, 1 Agosto de 1532.
• Prioridad de San Marcos en las Universidades de América.
• El Columnario del Escudo de San Marcos de 1574.
• Las Montoneras de Piura en el siglo XIX.


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miércoles, agosto 15, 2007

Miguel Maticorena con sus alumnos (22 de mayo de 2007)








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viernes, julio 06, 2007

Información inédita de Francisco Pizarro

Por Miguel Maticorena Estrada (*)

En homenaje a Lima, en su 457o. Aniversario, damos cuenta de un documento inédito de Francisco Pizarro, su fundador. Es una información de servicios recibida en Panamá el 26 de marzo de 1528. Aparece fechada después del segundo viaje marítimo de Pizarro por el Levante o el Perú (1526-28). Antes del viaje a España donde, dice, la presentará. Pese a su silencio en cuanto a toponimia o sucesos del viaje, es un documento importante. Adviértase que trata de un personaje de primer orden como es Pizarro. Acerca de Pizarro, después de las ediciones de Raúl Porras Barrenechea y Guillermo Lohmann, no se han visto aportes documentales importantes.


Informaciones de Panamá

Si Pierre Chaunu veía en Panamá el Istmo de Sevilla, el recordado Marcel Bataillon creía era el Istmo del Perú. Panamá era y es enlace de las rutas comerciales interoceánicas. Es la prolongación geopolítica del Perú. Por esto puede hablarse de un ciclo panameño en la historiografía peruana.

Sin la documentación panameña no puede entenderse la conquista del Perú. Precisamente uno de los textos más famosos es el Contrato de Panamá de marzo de 1526. Después de la monografía que le dedicamos tenemos ya nuevas pruebas documentales (El Contrato de Panamá, 1526... En: Caravelle, 7, Toulouse, 1966). Otros datos panameños aparecen en el artículo que publicamos con Enrique Otte sobre La Isla de la Magdalena en el II viaje de Pizarro y Almagro (Mercurio Peruano 398).

Al término del segundo viaje se reciben en Panamá varias informaciones sobre esa expedición. Las de García de Jarén, Cristóbal de Peralta, Pedro de Candia, los aventureros de la Isla del Gallo, Rodrigo de Chávez (noviembre). A éstas hay que añadir la que ahora nos ocupa en esta nota.

Me parece que el único autor que dio a conocer cuatro líneas de esta información es Raúl Porras Barrenechea (El nombre del Perú, 1968). No figura en el completo y valiosísimo corpus documental de Guillermo Lohmann Villena: Francisco Pizarro. Testimonio... (Monumenta Hispano-indiana. V Centenario del Descubrimiento de América, Vol. III), Madrid, 1986. Se trata, pues, de un documento inédito.

Panamá 1528

El 26 de marzo de 1528, Francisco Pizarro pide al alcalde de Panamá reciba información de sus méritos y servicios. Ya está decidido el viaje a España que terminará con la Capitulación de 1529. Acaso para no suscitar el recelo de Almagro oculte el deseo de la gobernación propia. Dice Pizarro: ``porque yo voy a besar las manos al Emperador nuestro señor y a darle cuenta de los servicios que he hecho en estos reinos, y de los que en descubrimiento de la tierra nueva del sur le hice a mi costa, y para que S.M. sepa junto a esto, cómo he vivido en estos reinos, desde que en ellos estoy y pido a Vuestra merced mandeis preguntar a los testigos que ante vos traxere por las preguntas que de yuso serán qontenidas...''. Testigos de la presentación del interrogatorio fueron Diego de Robles, Cristóbal de Peralta y Juan Cobo.

En el segundo ítem Pizarro pide se acredite ``ha servido a S.M. de capitán y siempre he andado a mi costa... sin salario de S.M.''. En el tercero consta es ``hombre llano (no ha) tenido diferencia con nadie sino vivir limpiamente e como caballero''. En el siguiente dice: ``he tratado muy bien a la gente (y en las residencias) no se me ha puesto ni aun una demanda ni ninguna calidad...''.

Urabá

En lugar de ocuparse de sus do s primeros viajes al Levante, región sur de Panamá, Pizarro pone de relieve su actuación en Urabá el año 1509. Raúl Porras, Manuel Ballesteros, Antonio del Busto, Albert García, todos los biógrafos de Pizarro, mencionan esa espectacular actuación reemplazando a Alonso de Ojeda.

Recordando el suceso de 1509, dice: ``yo vine por capitán con el gobernador Alonso de Hojeda a estos reinos, e cuando se fue dexó la gente toda en Urabá, yo quedé por su lugarteniente e gobernador e él no volvió mas''. Y a continuación pregunta ``si saben que tuve en toda paz e sosiego e justicia toda la dicha gente e gobernación... que ha veinte años que he vivido como caballero e persona de mucha honra según los tiempos e las necesidades e prosperidades''.

Por la Capitulación de 1529 se sabe que Pizarro pasó a Santo Domingo con Nicolás de Ovando en el año 1502. Cuando en el texto copiado y en otros habla de ``veinte años'' se refiere, pues, a la estancia en la tierra firme o continental. Los datos que trae la Capitulación, que no aparecen en esta del año 28, hacen pensar en otra información ahora desconocida. Bien conocidos son los testigos que declaran: Juan de Vallejo, Hernando de la Serna, Alvarado de Guijo, Toribio Montañés, el alcalde Francisco Gutiérrez, Alonso de Cáceres, Gonzalo Farfán, el capitán Juan de Cárdenas. Los testigos contestan todos afirmativamente a las preguntas en un contexto casi rutinario. El texto clave es el referente a haberse encargado de la gobernación de Alonso de Ojeda. Pizarro apuntaba a conseguir otra para él.

Un contraste

Sorprende que Pizarro no preguntara sobre su actuación en el espectacular segundo viaje iniciado en 1526. Sucesos como el paso de la Equinoccial, la estancia en la Isla del Gallo, la hiperbólica visión de Candia sobre el Tumbes incaico, las Capullanas de Piura, la balsa de Salango, el periplo hasta el río Santa, todo esto hubiera dado más relieve a sus méritos.

Esta sobriedad y silencio concuerda con el talento que se atribuye a Pizarro. De modo especial Raúl Porras acentúa en una página este rasgo (Pizarro, 1978). Un hombre de pocas palabras, poco comunicativo y cauteloso. Esta parquedad contrasta con el caudal informativo de los soldados de la Isla del Gallo el 29 de marzo de 1528. Todo lo contrario a la inflada visión de Pedro de Candia o las más detalladas de Almagro en 1526 y 1531. En cualquier caso este nuevo documento de Pizarro hay que situarlo en el contexto de las otras informaciones.


(*) Publicado en el Suplemento Dominical del diario El Comercio, el 19/01/1992


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jueves, julio 05, 2007

Una carta sobre el Inca Garcilaso

Por Miguel Maticorena Estrada (*)


La carta está fechada en Córdoba, España, el 6 de mayo de 1605 y la escribe el P. Francisco de Castro, profesor de Retórica en el colegio jesuita de esa ciudad. Está dirigida a don Pedro de Castro ya citado. Desconocemos si existió parentesco entre ambos sacerdotes. A don Pedro le interesaba todo lo que se escribiera sobre su padre tan duramente cuestionado por su actuación en el Perú. Por esta razón, el padre Castro le informa del manuscrito del Inca sobre Vaca de Castro.

En los párrafos iniciales, el jesuita Castro da cuenta que en la redacción de la Historia General el Inca ha llegado a la rebelión de Almagro el Mozo. Dice: "La voluntad y deseo que de servir a Vuestra ilustrísima tengo me da el argumento para esta carta; y es que aquí en Córdoba reside un caballero natural del Cuzco, descendiente de los Reyes del Pirú (sic) que se llama el capitán Garcilaso Inca de la Vega, el cual ha compuesto un muy curioso que él intitula Comentarios Reales del Pirú (sic), donde comenzando del principio que aquel extendido imperio tuvo, ha llegado ya a la rebelión y alzamiento de don Diego de Almagro el mozo".

Lectura del manuscrito

La confianza entre el P. Castro y el Inca ha sido muy subrayada por el Dr. Aurelio Miró Quesada, el más eminente de los garcilasistas. Esto queda confirmado por la carta en la que Castro dice haber leído el manuscrito del Inca y la parte sobre Vaca de Castro: "Aquí cuenta la ida a aquel reyno del señor licenciado Vaca de Castro, padre de Vuestra ilustrísima, y las cosas de inmortal memoria que allá hizo en servicio de su rey; cuando yo la leí, por habérmelas comunicado su autor, recibí extraordinario gusto y juzgué que Vuestra señoría ilustrísima le recibirá también si las leyese; díjeselo al capitán Garcilaso, y como pensaba escribir a V.I., suplicándole fuese servido de ver lo que de su padre en esta historia se escribe para que se quitase y añadiese lo que V.S.I. le pareciese ser más conforme a la verdad, como quien tan bien lo sabrá".

Una copia para el Arzobispo

El Inca parece deseaba entrar al cenáculo de escritores y humanistas que rodeaban al Arzobispo. Este reunía y se comunicaba con historiadores que documentaban la llegada del Apóstol Santiago a España. Otro grupo estaba dedicado a la obra de Vaca de Castro en el Perú, figurando escritores como Antonio de Herrera y sobre todo Juan Calvete de Estrella. Fruto de esta reivindicación es el De Rebus Indicis de Calvete. Para limpiar a su padre de las acusaciones que le hicieron, el Arzobispo reunió un archivo y a un grupo de escritores. En el texto que sigue se alude a una impresión que es más bien de La Florida y no los Comentarios.

El P. Castro da cuenta de la aceptación de Garcilaso: "El capitán vido el cielo abierto cuando le dije y comenzó a hacer sacar en limpio de sus borradores la parte de la Historia que esto cuenta, por si V.I. lo quisiese ver, y creo tiene ya buena parte escrita, V. Señoría me mande avisar si gustara de ver estos cuadernos, y porque está ya comenzado a imprimir el libro de los Comentarios dichos, podría ser saliesen este año a luz y sería gran gusto para su autor que saliesen en esta parte según el de V.S.I., a quien Nuestro Señor guarde como puede y su Iglesia ha menester".

El resultado de esta gestión lo resume el Dr. Miró Quesada: "la comunicación debió ser útil porque el texto de Garcilaso elude las críticas comunes a la codicia económica de Vaca de Castro y abunda en expresiones de elogio al buen gobierno" del mismo.

Francisco de Castro

Garcilasistas como el Marqués de Saltillo, Raúl Porras, José Durand y Aurelio Miró Quesada dan cuenta de este personaje. Granadino, profesor de retórica y gramática en Portugal, Sevilla y Córdoba. Fallecido en 1623, Francisco de Castro prestó a Garcilaso una relación sobre los Araucanos y el cuzqueño a Castro le dejó un modelo de librea bordada en el Perú para un desfile de danzantes en Córdoba. Castro firma una de las aprobaciones de la Historia General donde considera el Inca como autor "digno de toda fe" (1613).

El recordado José Durand ha puesto de relieve el respeto que Garcilaso Inca merecía a los humanistas de la ciudad de Córdoba. Uno de estos escritores es Francisco de Castro quien, en 1611, dedica al Inca el libro De Arte Rethorica. Lleva este libro una poesía prologal de Luis de Góngora y Argote. Castro habla de las "historias con la flor de su florido estilo", refiriéndose a Garcilaso.

Por otra parte, don Pedro de Castro y Quiñones dejó honda huella en Granada y Sevilla. Entre sus corresponsales estaban Bernardo de Alderete, también amigo del Inca, Gil González Dávila y Andrés Melgar. El Dr. Francisco Barahona escribió una vida de don Pedro. En el Ramillete Místico, publicado en Granada, le llaman el Ambrosio de Granada, el segundo Isidoro de Sevilla, el segundo Ildefonso de España.

Garcilasismo

Retornando a la carta objeto de este artículo, se ve que el Inca pensaba dar el título de Comentarios Reales también a la segunda parte. El singular interés que el Dr. Aurelio Miró Quesada atribuye a la carta está en que es la primera vez que aparece ese título en texto que no sea el Inca. La epístola ilustra también sobre la redacción de la Historia General del Perú. Se aprecia que Garcilaso había redactado el libro III y comenzaba el cuarto (Miró Quesada ob. cit. 175, 250). La gobernación de Vaca de Castro aparece en los capítulos 11-19 del libro tercero. En este último anuncia que en la parte siguiente, sobre Gonzalo Pizarro, se basará en cronistas españoles y recuerdos personales. Esta facilidad hace suponer que hacia mayo de 1604, fecha de la carta, podría encontrarse la redacción de la obra por el libro sexto. Otra cuestión de cierto interés es que el P. Castro dice Pirú y no Perú. En fin, vemos al Inca buscando el favor del Arzobispo de Granada y también vinculado a los sabios escritores de Córdoba. No es la imagen del Inca acomplejado por su nacimiento o su mestizaje, en esa Andalucía raigalmente mestiza.


(*) Publicado en el Suplemento Dominical del diario El Comercio, el 26/04/1992


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miércoles, julio 04, 2007

Cristóbal Colón en la Historiografía Peruana

Por Miguel Maticorena Estrada (*)

Hegel habla de los individuos histórico-universales. Y Cristóbal Colón lo es y profundamente. Su obra es el comienzo de la historia universal. La naciente historia mundial paralela al inicial capitalismo. Por esto este V centenario colombino tiene dimensión mundial. Y Colón ha dejado su huella también en la historiografía del Perú.


Para algunos cronistas, como Cieza, es capítulo obligado de la América moderna. En otros autores aparece en el contexto de temas paralelos. Por ejemplo los temas de la Equinoccial y las Antípodas. No falta Colón al tratarse de las primeras migraciones, la Atlántida, Tarsis, el Ofir, el Paraíso en las Indias occidentales. Por supuesto, en textos sobre el piloto anónimo que habría dado a Colón noticia de la ruta a seguir. Gran relieve tiene este predescubrimiento y representa la versión popular del descubrimiento de América. Más que resultado de un multisecular saber científico geográfico, sería producto del azar. Reaparece en este siglo con el sabio peruano don Luis Ulloa y, en parte, en la gran obra de don Juan Manzano: Colón y su secreto (Madrid, 1976).

Cada uno de esos temas es parte de la vida y obra de Colón: geografía, religión, Estado, nacionalidad. Colón es un caso excepcional del peso de las mentalidades. El, como se ha dicho, no viene a descubrir sino a comprobar un esquema de la geografía medieval. En medio de esta literatura fantástica, abre, sin embargo, las puertas de la modernidad.

Gómara escribe hacia 1551, cuando aún era candente el pleito entre los Colón y la Corona. Aquellos reclamaban un señorío semifeudal a nivel de todo el continente, lo que resultaba imposiblepara un Estado absolutista que reclamaba para sí toda la soberanía. El fiscal real con audacia, hacia 1514, había desconocido la prioridad de Colón en la primera navegación. Atribuía la idea geográfica inicial a Pinzón, otro gran navegante. Este habría obligado a Colón a terminar el viaje y no regresar sin culminarlo. Ponerse un autor a favor o en contra de estas opiniones, era cosa importante. Así como Las Casas es colombinista, Gómara refuerza la tesis del fiscal. Gómara desecha Tarsis y el Ofir, pero se complace con la tesis del piloto anónimo predescubridor. Además, cree que "las Indias son las islas y tierra firme de Platón" o sea la Atlántida (cap. 13, 220). Desluce, pues, la originalidad del ideario geográfico de Colón (Marcel Bataillon).

Gómara y Agustín de Zárate acentúan los rasgos proféticos de los versos de la Medea de Séneca: "un nuevo marinero... descubrirá nuevo mundo... no será Thule la postrera de las tierras" conocidas (C. Colón: Libro de las Profecías ). Esta "adivinanza", como la llama Gómara, resta méritos a Colón. Y Gómara hacía méritos para conseguir título de Cronista real, cargo que nunca obtuvo.

Agustín de Zárate tampoco es un ingenuo. Funcionario de hacienda, no quería discrepar de la argumentación básica del fiscal: La Capitulación del 17 de abril del 92 no era un "contrato" sino una "merced real" revocable. Zárate elude este tema, pero coadyuva con el argumento geográfico. Es "cierta y verdadera" la existencia de la Atlántida (1555). Lo repetirá en la censura a las Elegías de Juan de Castellanos (1589). Aquí dirá: "lo supe de personas que habían oído al mismo Colón". Esta idea atlantista, es parte pero no la central, en el plan geográfico del Almirante. Por su lado, el cronista perulero Gutiérrez de Santa Clara, hacia la década de 1560, repetirá que el piloto "dexó los papeles" del predescubrimiento a Colón.

El sabio padre José de Acosta, en 1590, subraya el mérito de la comprobación de las Antípodas (Lib. I. caps. 7, 8). Cree posible la tradición del piloto (c. 19). Rechaza Tarsiso, el Ofir y la Atlántida (c. 21). Es un "cuento (paramuchachos y viejas".

Sobre "El piloto anónimo de Colón" en Guamán Poma y Garcilaso, nos volvemos a ocupar (ver Dominical, 15 octubre 1989). Es, ésta, la versión popular frente a la científica de Toscanelli. Poma embarca en un mismo navío a Colón, Balboa, Pizarro, Almagro. Los "papeles" le permiten un paralelismo entre el piloto y el Pedro de Candia en Tumbes, 1528. En la "pontifical flota" subraya la célebre dimensión que Colón atribuye a la ruta hasta las Antillas (Madariaga, 147).

Garcilaso de la Vega identifica al piloto con Alonso Sánchez de Huelva. Lo que se creyó invención del Inca, se confirma con la aparición de este nombre de la Recordación Florida de Remesal (Zuatemala). Dato de Leandro Tormo, divulgado por don Juan Manzano.

Fernando de Montesinos recoge el rumor del piloto y sitúa el Ofir en el Perú ( El Ophir de España II, 1644). El Ofir creía Colón era Santo Domingo o La Española. En esta geografía fantástica, León Pinelo ve el Paraíso en el Perú ( El Paraíso en el Nuevo Mundo, 1640-50, 2 tomos). Sigue a Colón en su tercer viaje cuando en Paria, Venezuela, encuentra indicios del Paraíso (I, 133, 355). Solórzano Pereyra en su monumental Política Indiana resume las teorías de don Cristóbal y poscolombinas (1647). Adviértase la predilección filobiblista en estos seis autores de origen converso: Santa Clara, Acosta, Montesinos, Pinelo, Solórzano, lo mismo que Zárate.

Sin poder recoger testimonios del S. XVIII, sólo queremos mencionar el explosivo texto de Viscardo: los Reyes Católicos incumplen con el "gran Colombo" (1791); no aceptan que la Capitulación sea un contrato obligatorio.

Asimismo, tratan temas colombinos autores posteriores: Pedro Ignacio Cisneros, Pablo Patrón, José Toribio Polo, el erudito González de la Rosa que impugnó las cartas de Toscanelli (París, 1900) y cuya tesis inspirará la hipercrítica de Henry Vignaud.

En este siglo XX dignos de mención son los ensayos de José de la Riva Agüero sobre la Atlántida y los Precursores de Colón (O.C.). Obligado es destacarla obra catalanista del sabio don Luis Ulloa: El predescubrimiento hispano-catalán de América en 1477. Xristo-Ferem Colomb (1928). Identifica al piloto anónimo con el danés Scolvus y a éste con el mismo Colón, recogiendo una idea de Juan de Castellanos. Don Emiliano José discrepa con Ulloa pero reconoce su extraordinaria erudición y talento. En cierto sentido, Ulloa ha sido revalorado con la conocida obra del español Juan Manzano "Colón y su secreto", publicada en 1976.


(*) Publicado en el Suplemento Dominical del diario El Comercio, el 18/10/1992


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martes, julio 03, 2007

Prioridad de San Marcos en América

Por Miguel MATICORENA ESTRADA (*)

La Universidad Real y Pontificia de San Marcos, ahora nacional, cumple su 442 Aniversario de fundación, por Real Provisión del 12 de mayo de 1551, autorizada por Carlos V y su madre.


Las más importantes de las treinta universidades del período hispánico, son pontificias y reales a la vez. Esta dualidad estaba regulada por el Patronato o relaciones entre Iglesia y Estado. El Estado absolutista que centralizaba todo el poder, dejando estrecho margen a la Iglesia. Sin el Patronato no puede aclararse la disputa sobre la prioridad de las universidades de América.

Y en el contexto del Patronato se discute, desde el siglo XVIII, si la bula de 1538, creando universidad en Santo Domingo, tiene o no validez jurídica. Por faltarle el "pase" regio del Consejo de Indias, fue rechazada por el mismo rey de España. Por el Patronato todas las letras pontificias tenían que ser aprobadas por el Consejo de Indias. Basta leer a Solórzano para informarse de la abrumadora prevención real que deriva en "regalismo" (A. Egaña, Alberto de la Hera).

El orden de prioridades en la tesis sanmarquina o limeña:

1.San Marcos por Real Provisión, no Cédula, de 1551 y confirmación por el breve Exponi nobis.

2.Universidad de México, por Cédula del 12 de septiembre de 1551 y Bula de 1596.

3.Santo Domingo por Provisión de Felipe II del 23 de febrero de 1558. Se desconoce el proyecto pontificio y la Bula de 1538.

Entre los autores de la tesis sanmarquina: León Pinelo, Unanue, Dávila Condemarín, David Rubio, Carlos Daniel Valcárcel, Luis Antonio Eguiguren, a quien San Marcos debe un monumento. Fray Cipriano de Utrera niega rotundamente la supuesta primacía de Santo Domingo (Universidades de Santiago de la Paz y Santo Tomás de Aquino, 1932).

Por hablar de la "mítica bula", el dictador Leonidas Trujillo mandó recoger el libro. En una obra, valiosa como visión de conjunto de las universidades hispanoamericanas, Sor Agueda M. Rodríguez Cruz, reactualiza la prioridad dominicana. A la doctora MilagrosHernando agradezco dos libros de Sor Agueda, compañera de estudios en Sevilla.

A petición de los Padres dominicos se dio la Bula In Apostolatus culmine fundando universidad en Santo Domingo (Octubre, 1538). Su base económica era la herencia del benemérito Hernando Gorjón. Es un proyecto pontificio pero no universidad real o estatal. Por esto Felipe II funda universidad en 1558, sin mencionar otra anterior ni menos la Bula del 38. Se basa en la herencia de Gorjón; adoptará el nombre de Santiago de la Paz.

Hacia 1700 la toman a su cargo los Padres Jesuitas. Por reacción, los Padres dominicos reactualizan la Universidad de Santo Tomás. Enarbolan la Bula de 1538 y disputan a los jesuitas el título de "primada". Hasta 1747 se prolonga un largo pleito entre ambas órdenes. Fernando VI, el "prudente", zanja la controversia reconociendo las dos universidades, en 1747. Santo Tomás insiste en llamarse "primada". Fernando VI declara terminantemente que, aunque apareciera la Bula del 38, era inválida porque faltaba "el pase de mi Consejo de las Indias... se presumió apropiarse el título de Universidad primaria... ijuriando también a las de México y Lima". Y prohíbe a Santo Tomás "el título de primada ni otro alguno que denote anterioridad o preheminencia" (R.C. 2 Agosto 1758. Utrera 334).

Un nuevo resumen de la tesis sanmarquina:

1.L.A. Eguiguren sugiere que no se publicó la bula del 38 porque en Septiembre de este año Carlos V ordenó recoger cualquier texto pontificio sin pase regio.

2.En caso supuesto de haberse publicado, resulta inexplicable que el Cabildo de Santo Domingo pida una Universidad en 1558.

3.La Provisión de 1558, creando universidad estatal, con los bienes de Gorjón dice: "e comience a leer..." Por tanto no hay otra anterior ni menos bula.

4.Recién en 1571, por medio de su Embajador en Roma, Felipe II pide bula para las universidades de Lima, México y Santo Domingo. Para el Consejo de Indias no había pues otra universidad que la estatal y desconoce la bula del 38. El Papa Pío V concede bula sólo para San Marcos, nombre que adopta en 1574. El orden, en la petición, sitúa Lima en primer lugar y las otras "respectivamente". Sin duda señala una prioridad cronológica.

5.León Pinelo, un tratadista tan autorizado y minucioso afirma: "Es la de Lima la primera Universidad de las Indias", c. 1630.

6.La Recopilación de 1680 da por inexistente cualquier Universidad en Santo Domingo.

7.En el pleito mencionado una Real Cédula dice: "argüido de falso este instrumento (la bula del 38), así por no presentar el original como por no estar pasado por mi Consejo de las Indias, ni haberse obtenido la real condescendencia para su uso" (Utrera 253).

8.Aunque la discutida bula tuvo un brevísimo reconocimiento en 1754, todo queda total y jurídicamente anulado por la terminante prohibición de 1758 antes copiada.

9.Dejamos otros argumentos para terminar con el sabio Hipólito Unanue: San Marcos, "la primera y más ilustre del Nuevo Mundo" (1813).

10.Sacar la prioridad del marco jurídico de la época lleva a confusión y anacronismo.


(*) Publicado en el diario El Comercio, el 13/05/1993


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lunes, julio 02, 2007

Irradiación de San Marcos en América

Por MIGUEL MATICORENA ESTRADA (*)

Publicadas por Antonio Ricardo en 1602 aparecen las Constituciones de San Marcos de 1582. Tiene allí un hermoso soneto a la "florentísima Universidad de Los Reyes". El autor es Pedro de Oña, nacido en Chile y estudiante en San Marcos, el famoso autor del Arauco Domado, publicado en Lima. Alabando a la "esclarecida fuente de agua pura" de la cultura sanmarquina agrega: "No dudes ya que las aguas vivas/ de tu doctrina y regla saludable,/ alcance a las últimas naciones". El "menor hijo de ella", San Marcos, se autotitula don Pedro.


La ciudadela del espíritu derramaba sus luces en el "valle Antártico". Y efectivamente alcanza ya desde entonces una dimensión continental. No sólo por el internacionalismo de regiones que forman un solo Estado que facilita la intercomunicación. Es además porque de San Marcos iba saliendo parte de la alta burocracia americana. Así como también por el internacionalismo de las órdenes religiosas. Sobre todo la Orden de Predicadores o Dominicana formó una legión de estudiosos y misioneros.

Luis Antonio Eguiguren, a quien San Marcos debe un monumento, señaló la irradiación sanmarquina en América. Sanmarquinos formaron cientos de instituciones mayores o menores como colegios, seminarios, parroquias, academias. Graduados, profesores, incorporados o simplemente alumnos intervienen directa o indirectamente en la creación de unas siete o nueve de las aproximadamente treinta universidades fundadas en el período hispánico.

A un año de la fundación de la Universidad de los Reyes, Lima (o San Marcos desde 1574), Fray Tomás de San Martín el preclaro fundador sanmarquino consigue real provisión para crear otra universidad en Chuquisaca (23 de febrero de 1552). En ese momento no pudo concretarse y luego tomará el nombre de San Francisco Javier, con Bula pontificia de 1621.

La Universidad de Córdoba, en Argentina, se forma por gestiones del Obispo de Tucumán fray Fernando de Trejo y Sanabria, sanmarquino y aquí catedrático de Teología moral. Obtuvo la real cédula fundacional en 1609 y en las gestiones del establecimiento intervienen el visitador Francisco de Alfaro, famoso jurista con su libro sobre el oficio fiscal. Alfaro, cuando estuvo en Lima, fue incorporado a San Marcos. Córdoba además adopta las Constituciones de San Marcos. La misma Universidad de Buenos Aires pide inicialmente, hacia 1762, tomar el modelo constitucional de San Marcos. Indirectamente, a través de Córdoba, San Marcos deja su presencia en la hoy famosa Universidad de Buenos Aires.

La Universidad de Santa Fe de Bogotá queda establecida por la actividad de fray Francisco de la Cruz, catedrático de Prima de Teología y supernumerario en San Marcos. Fue obispo de Santa Marta y entre sus numerosas obras escribió el Discursum pro Occidentalibus en cuatro tomos. Consiguió el breve fundacional de Bogotá en 1619 y la real cédula se expidió en 1639.

En la fundación de la Universidad de San Carlos de Guatemala interviene el doctor Juan de Osaeta, profesor de Cánones en San Marcos y luego en Guatemala (1676). Consta en el breve pontificio y en otros textos que la Universidad de Guatemala adopta el modelo universitario de Lima y México.

La Universidad de Santa Rosa de Lima de Caracas tiene un ilustre historiador que es Ildefonso Leal, quien ha publicado varios libros y el Cedulario de la Universidad. La cédula de Caracas es de 1721 y la Bula pontificia de 1722. La Universidad se hizo sobre la base del Seminario Conciliar de Santa Rosa de Lima, fundado por el obispo fray Antonio González de Acuña, catedrático de Teología moral en San Marcos.

Las dos universidades de Quito también tienen vínculos con San Marcos. La de Santo Tomás de los Padres Dominicos de 1681 y sobre todo la Universiad de San Gregorio Magno de 1621-22, que tiene como precedente el Colegio de San Luis, fundado por el sanmarquino fray Luis López de Solís hacia 1595. Hacia 1622 adopta el nombre de San Gregorio Magno. Otros dos ilustres sanmarquinos continúan la obra del obispo López de Solís: Salvador de Rivera, profesor de Teología y fray Rafael Segura, ambos teólogos ex catedráticos de San Marcos.

En la creación de la Universidad de San Felipe de Santiago de Chile intervienen tres graduados de San Marcos: el obispo fray Antonio de San Miguel, Francisco Ruiz de Berecedo y Tomás de Asúa hacia 1738. Sor Agueda María Rodríguez Cruz señala que ya desde 1724 se pensaba adoptar las Constituciones de San Marcos, lo que se plasma en las de San Felipe de 1770. Luego en 1777 aprueba el rey que la de Chile recoja las innovaciones o reformas de la Constitución limeña de 1771. Otra vez en 1802 se ordena mantenerse en el modelo de San Marcos.

Aunque a veces San Marcos se opuso a la creación de nuevas universidades, se nota su presencia en todas las del Perú. El doctor Castilla y Zamora en Huamanga (1677); y la de San Antonio Abad del Cuzco con el Obispo Antonio de la Raya, incorporado a San Marcos (1692). Por otra parte, José Baquíjano y Carrillo tuvo encargo hacia 810 para formar Universidad en Arequipa. El mismo Baquíjano hizo gestiones a favor de la institución académica de La Habana.

Como se ve toda una irradiación sanmarquina se proyecta en América. San Marcos tenía entonces una dimensión continental. Queda muy limitada en el siglo XIX sobre todo por el gran desarrollo de las otras. Cabe, sin embargo, la esperanza de retomar algo de esta antigua presencia. Para esto tenemos que orientar todos los estudios dentro de una dimensión aunque sea andina. Nuestro proyecto en víspera del nuevo milenio debe ser de una Universidad de San Marcos Andina.



(*) Publicado en el diario El Comercio, el 10/05/1994


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domingo, julio 01, 2007

San Marcos glorioso

Por MIGUEL MATICORENA ESTRADA (*)

Con San Marcos, Lima fue en casi tres siglos la capital cultural de damérica. San Marcos fue la primera universidad de América, fundada el 12 de mayo de 1551. México, la segunda, en setiembre de 1551. La tercera es la de Santo Domingo, en 1558. Esta cronología se basa en el Derecho Indiano y fue confirmada por autores antiguos y modernos, como Einstein, Menéndez Pidal, los rectores de Roma y Viena, y Jean Sarraihl de La Sorbona. Además, el rey Fernando VI prohibió a la universidad de Santo Domingo autotitularse Primada, en 1758.

Un hecho trascendental de la época moderna es la fundación española de treinta universidades en América y Filipinas. La comunidad de naciones hispanohablantes es una página gloriosa de la historia del mundo. San Marcos comparte este milagro cultural como matriz de diez universidades o seminarios precedentes. Son proyección internacional de San Marcos Quito, Bogotá, Caracas, La Habana, Guatemala, Chile, Chuquisaca, Córdova de Argentina, Cusco y Huamanga. San Marcos adoptó el modelo de Salamanca y las antes mencionadas el de Lima.

San Marcos tiene también una vertiente andina con los quechuistas y los modernos etnohistoriadores y arqueólogos. San Marcos ha sido protagonista de hechos culminantes de la historia peruana. La primera imprenta, el primer libro sudamericano, el "Mercurio Peruano", la independencia, las guerras con España y del Pacífico, la reforma universitaria, la jornada de las ocho horas, la fundación del Club Universitario de Deportes, las grandes etapas doctrinales o culturales: Desde el humanismo y el barroco, hasta el positivismo, sindicalismo y posmodernidad.

También en medicina de altura, biología, literatura y las ciencias sociales, como la etnohitoria, estudios amazónicos y ecológicos. San Marcos ha contribuido a la formación de la nacionalidad. Ha propuesto una teoría de nación. Es la historia misma del Perú.

Con razón Bolívar la llamaba "sabia academia" y Pío XII decía que es "gloria insigne del Perú, memorable por sus esclarecidos hechos y gloriosa por su antigüedad".


(*) Publicado en el diario El Comercio, 14/05/2001


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lunes, septiembre 04, 2006

Carta de Norma Meneses, Profesora de la Facultad de Letras de la UNMSM

Estimado Dr. Miguel Maticorena:

Le escribe Norma Meneses Tutaya, ex directora académica de la FLCH y docente de Lingüística Andina. Tuve la oportunidad de conocerlo durante el periodo decanal del Dr. Julio César Krüger y conversar y aprender de usted sobre los variados temas que tuvo a bien compartir con nosotros. Me enteré que recientemente usted ha sido nombrado Profesor Emérito por lo que me permito felicitarlo por tan merecido reconocimiento. También, me congratulo y lo felicito porque creo que la restitución para San Marcos como Decana de América debe ser en parte obra suya por su denodada campaña en recuperarla como un estandarte identificador de nuestra alma mater, tal como en su momento también lo hizo el distinguido Dr. Carlos D. Valcárcel.

Hallé su blog, Catedra Maticorena, en una de mis incursiones de la red buscando información sobre la Historia de Lima, de la que veo es usted reconocido especialista. Por ello me he permitido escribirle para pedirle me de algunas orientaciones sobre un tema que estoy investigando que es sobre el uso del quechua en Lima. Deseo saber si los estudios sobre Lima mencionan alguna referencia sobre cuándo aproximadamente se extinguió el quechua local en la zona costera. Obviamente esto debe haber sucedido durante la Colonia, pero no sabemos exactamente cuándo y cuáles fueron los factores de este proceso de extinción.

Espero que este correo llegue a buen puerto y merezca alguna respuesta de su parte.

Saludos

Norma Meneses.

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jueves, agosto 24, 2006

TESTIMONIOS

Homenaje a Miguel Maticorena Estrada
Profesor Emérito de San Marcos

Don Miguel Maticorena Estrada, quien acaba de cumplir 80 de años de vida, el 5 de julio último; ha sido objeto de un justo homenaje al recibir el ilustre título de Profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en un acto solemne realizado en la Capilla de Nuestra Señora de Loreto, el 22 de mayo último.

El título de Profesor Emérito, como dijo el señor Rector de la Universidad, doctor Manuel Burga Díaz, es el máximo al cual puede aspirar un docente y que es otorgado en virtud al pedido que hacen sus discípulos.

Conocí al profesor Miguel Maticorena en 1990. De él reconozco muchas virtudes entre las cuales menciono las siguientes:

En primer término, su facilidad para hacer amigos, puesto que es una persona amable, con una gran capacidad comunicativa.

En segundo lugar, el profesor Maticorena es una persona sabia, docta; es dueño de una cultura muy vasta y, a pesar de ello, posee una gran sencillez, lo que hace de él un gran maestro, puesto que los sabios son sencillos y pueden dar lecciones a sus discípulos.

Sumado a lo anterior, destaco su bonhomía; es un hombre que siempre está de buen humor y sabe tratar por igual a los jóvenes y a los mayores, tornándose en alguien casi atemporal.

De él puedo agregar lo siguiente:

Su profundo amor por la ciencia histórica y su entrañable amor por la Universidad de San Marcos y de su historia. En lo que a mí respecta, el enorme orgullo que hoy siento de ser sanmarquino, lo aprendí de él, de sus lecciones en las aulas universitarias cuando fui alumno suyo y también cuando compartí largas horas de tertulia en su casa, donde conocí a muchos compañeros de estudio y maestros de la Universidad.

En su Cátedra de Historia de San Marcos, el volcó su sabiduría y conocimiento sobre los orígenes de nuestra Casa de Estudios, defendiendo con justicia, la primacía sanmarquina en el continente americano, como también lo hicieran Luis Antonio Eguiguren y Carlos Daniel Valcárcel entre otros.

Hoy, don Miguel Maticorena es uno de los más importantes historiadores peruanos vivos y el mejor homenaje que le rendimos estará en sostener su Cátedra de Historia de San Marcos y al mismo tiempo, ofrecer nuestras mejores contribuciones para el enriquecimiento de la historiografía peruana, poniendo en alto el nombre de San Marcos, la Universidad Decana de América.

Luis Tello Vidal


Lima, 23 de agosto de 2006.

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jueves, agosto 10, 2006

Adhesión y contribución del Dr. Teodoro Hampe Martínez a la Cátedra Miguel Maticorena

Teodoro Hampe Martínez (Lima, 1960)Hemos recibido una comunicación del historiador Teodoro Hampe Martínez (Pontificia Universidad Católica del Perú), adheriéndose al homenaje que esta 'cátedra virtual', como él llama, rinde al Profesor Miguel Maticorena. A continuación reproducimos un fragmento de su misiva y seguidamente su valiosa contribución académica a la Cátedra.

"Agradezco mucho su correo de la fecha, en el cual me refiere a la valiosa e interesante información que contiene la página web o "cátedra virtual" dedicada a don Miguel Maticorena Estrada. Puedo decir que yo conozco y admiro las cualidades académicas y personales del Profesor Maticorena desde los años 1979/80, cuando yo era estudiante de Historia en la PUCP y comenzaba a frecuentar la antigua Biblioteca Nacional y el diario «El Comercio» de Lima. Por entonces el maestro tenía a su cargo una página periodística sobre el centenario de la Guerra del Pacífico.

Por otra parte, me animo a enviarle el texto de un artículo mío titulado «De cronistas, rebeliones y polémicas: Marcel Bataillon frente a la conquista del Perú». En este trabajo se contiene, a manera de apéndice, una relación glosada de las cartas que intercambió el Profesor Maticorena con el gran hispanista francés Marcel Bataillon. Mi trabajo ha sido publicado en dos lugares: ... En: Revista del Archivo General de la Nación, Lima, n° 19, 1999, p. 151-169
".

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De cronistas, rebeliones y polémicas:
Marcel Bataillon frente a la conquista del Perú

Por Teodoro HAMPE MARTÍNEZ
(Pontificia Universidad Católica del Perú)


Rigor, cultura y elegancia se dieron siempre la mano en la obra y en la vida de Marcel Bataillon, el gran maestro del hispanismo. Sabía él —afirma el filólogo y académico Luis Jaime Cisneros— que el lenguaje era la coyuntura en la que confluían la vida mental y la vida cultural del hombre y se propuso, por ello, una empeñosa lectura de los textos./1/ El nombre del Perú asomó varias veces en el marco de su inquietud inteligente, fomentando lúcidos testimonios de su interés por el trasfondo espiritual de la temprana colonización española de América y sus fuentes. Así enriqueció la historiografía relativa a la conquista del Perú con estudios sobre los cronistas del descubrimiento y las guerras civiles, con análisis sobre la rebelión de Gonzalo Pizarro y con aportes a eruditas polémicas sobre autores e ideologías quinientistas.

En opinión de Guillermo Lohmann Villena, una de las dimensiones más sugestivas dentro de la trayectoria ejemplarmente laboriosa de Bataillon fue su inquietud por revelar las esencias del alma y del pasado peruanos, a la par que sus manifestaciones creativas. De esto ha quedado constancia en casi medio centenar de títulos, distribuidos entre artículos en revistas especializadas, resúmenes de cursos en el Collège de France, prólogos y recensiones de libros. Todos sus trabajos de índole peruanista significan "aportaciones magistrales de quien domina la metodología, maneja con soltura el material informativo y conoce al dedillo la idiosincrasia de los personajes y su coyuntura histórica", según comenta el referido investigador./2/ Por este cúmulo de virtudes, y por la solvencia con que cuestionó de raíz testimonios e informaciones que se tenían hasta entonces como elementos consagrados, le corresponde a Marcel Bataillon un lugar de privilegio en el elenco de los peruanistas modernos.

LA DIMENSIÓN PERUANISTA EN LA OBRA DE BATAILLON

No viene al caso referir aquí los méritos y la extensa bibliografía de aquel a quien Fernand Braudel (y después Georges Duby también) llamaba "el príncipe de los hispanistas". Todos conocen la valía de sus estudios sobre la repercusión de Erasmo en España, la novela picaresca, los clásicos del Siglo de Oro y otros temas afines, que marcan una época en la historia de la espiritualidad y de la literatura hispánicas. Sin abandonar jamás esta dedicación primordial, empero, durante los últimos treinta años de su vida Marcel Bataillon se ocupó crecientemente de problemas de mentalidades, fuentes históricas y formación social en la América española, incluyendo desde luego el virreinato del Perú.

Con singular maestría, analizó y renovó los temas de la idea asiática colombina, el profetismo del P. Las Casas, la utopía de Vasco de Quiroga, el milenarismo de fray Francisco de la Cruz... Fino, riguroso, perspicaz en el manejo de los documentos y de las narraciones literarias, la obra de Bataillon trasunta un diálogo sin fin entre texto y contexto, entre hecho y enjuiciamiento. De aquí se comprende la permanente vigencia de sus contribuciones, señaladoras de hitos en la labor investigadora del coloniaje peruano (y de la temprana Edad Moderna en general). Postulamos, más aún, que Bataillon representa el precusor de los estudios de historia de las mentalidades para Hispanoamérica colonial.

No hay que olvidar que el profesor del Collège de France, si bien formado principalmente en las lenguas y las letras del ámbito ibérico, asistió en París a la renovación de la tarea historiográfica propulsada desde 1929 por la escuela de los Annales. Junto con Marc Bloch, Lucien Febvre y otros colegas participó en la corriente innovadora de los estudios del pasado, buscando rescatar la trascendencia de la psicología colectiva y de las ideas, actitudes y comportamientos reveladores del núcleo más íntimo del alma humana./3/ Premunido del correspondiente instrumentario teórico y metodológico, y de su inmejorable conocimiento sobre el siglo XVI español, fue que Bataillon se aplicó a desentrañar el mundo espiritual de la colonización hispánica del Nuevo Mundo.

La dimensión americanista aparece nítidamente en el horizonte intelectual de Bataillon desde 1948, año en el que dedicó las vacaciones de verano a realizar su primera visita a las tierras de ese continente. Fue en dicha oportunidad cuando recibió en Lima la investidura de catedrático honorario de la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en virtud de resolución despachada el 24 de agosto de 1948 y firmada por el rector, Luis Alberto Sánchez. De aquella primera visita expresa sus impresiones el maestro en un ensayo acerca de la supervivencia de las fiestas de moros y cristianos en Hispanoamérica; contribución en la cual se refiere a algunas personas que lo acogieron en Lima, como Alberto Tauro, de la Biblioteca Nacional, Luis E. Valcárcel, del Museo Nacional de la Cultura Peruana, y Robert Bazin, de la Embajada de Francia./4/

Después regresó Bataillon a la capital peruana en agosto de 1951, invitado para tomar parte en el I Congreso Internacional de Peruanistas, y hablando en la ceremonia de clausura a nombre de los ponentes extranjeros, se declaró modestamente un "aprendiz de peruanista". Había asumido este papel de manera tan sincera, por cierto, que el 29 de mayo de dicho año pronunció un discurso solemne en las aulas de la Sorbona, en conmemoración del cuarto centenario de la Universidad de San Marcos. Ahí reflexionó sobre las inquietudes espirituales de la naciente sociedad criolla, enfocó un curioso memorial del licenciado López Medel en torno al mejor sistema educativo para las Indias y refrendó por último —con su autoridad internacionalmente respetada— la posición de San Marcos como "la decana de las universidades del Nuevo Mundo"./5/

Entre los discípulos más cercanos del académico francés, es Jacques Lafaye quien se ha preocupado de examinar la evolución y el peso específico de sus contribuciones americanistas. De hecho, Bataillon captó en el complejo de ideas relativas al "orbe" recién descubierto una ambigüedad fundamental. Y se abocó a analizar esta ambigüedad desde una perspectiva que podemos llamar fenomenológica, tratando de desvelar el halo de profetismo bíblico que se escondía en el maridaje de rasgos medievales y modernos, de ciencia humana y de presciencia divina./6/

A tales aspectos consagró Marcel Bataillon buena parte de sus cursos —o, mejor dicho, seminarios especializados— en el Collège de France, prestigiosa institución a la que había entrado en 1945 para desempeñar la cátedra de Lenguas y literaturas de la Península ibérica y América latina. A partir del ciclo académico de 1949/1950, como repercusión virtualmente inmediata de sus primeras andanzas por tierras americanas, incorporó el maestro a su programa una diversidad de temas relacionados con la colonización del Nuevo Mundo: el espíritu de los evangelizadores de México, el humanismo de Las Casas, los orígenes intelectuales y religiosos del sentimiento americano, la obra del P. José de Acosta, etc./7/ Nos interesan aquí particularmente las materias que dictó en los años 1953 a 1962, pues forman una secuencia de investigación que abarca desde el sentido general de la crónica de Gómara hasta calas minuciosas sobre fuentes y episodios de las guerras civiles del Perú.

La relación exacta de los cursos brindados por Marcel Bataillon en dicho período es la siguiente:

1953/54 -- Fuentes e influencia de la Historia general de las Indias de López de Gómara
1954/55 -- El papel de Gómara en la historiografía de los países americanos de la cuenca del Pacífico
1955/56 -- La influencia de Gómara en la historiografía de la conquista del Perú
1956/57 -- Gómara y la historiografía de la conquista del Perú (primeras guerras civiles)
1957/58 -- Los precursores de la historiografía garcilasiana del Perú
1958/59 -- Historiografía pregarcilasiana del Perú (segunda parte)
1959/60 -- Historiografía de la guerra civil peruana de 1544-1548: Rodrigo Lozano y Gutiérrez de Santa Clara
1960/61 -- Gutiérrez de Santa Clara, seudocronista
1961/62 -- Los colonos del Perú contra Carlos V: análisis del movimiento pizarrista (1544-1548).

Mucho hizo nuestro autor por precisar los criterios historiográficos y las fuentes de información de los cronistas del siglo XVI, abriendo así el camino para reestudiar algunos de los informantes más tempranos sobre el mundo andino. Por ejemplo, aportó nuevos elementos de juicio respecto a la Historia del descubrimiento y conquista del Perú de Agustín de Zárate, haciendo notar que en la segunda edición española (Sevilla, 1577) se habían suprimido tres capítulos que trataban de la vida ritual y la cosmovisión religiosa de los incas. Era ciertamente un problema interesante, porque la omisión de tales capítulos generaba un vacío de lectura en todas las ediciones posteriores de la obra, y además porque la supresión había sido forzada por los ministros de la corte de Felipe II, quienes anhelaban fijar un estereotipo sobre la imagen europea de los pueblos de ultramar./8/

No fue inquietud específica de Bataillon ocuparse del testimonio de los cronistas acerca de los incas y demás comunidades amerindias. Pero llamó la atención sobre otro caso importante, el de Pedro Gutiérrez de Santa Clara, y al estudiar los datos de su biografía y el contenido de sus Quinquenarios de las guerras civiles del Perú advirtió que su carácter de "historiador verdadero" era básicamente discutible. A partir de una crítica interna del texto, y tomando en cuenta la inexistencia de documento alguno que atestiguara la presencia del autor en el Perú durante la rebelión pizarrista, concluyó que dicha obra representaba un ingenioso éxito de historiografía imaginativa. "Falso cronista" y fabricante de "supercherías literarias" son los epítetos que crudamente le endilga a Gutiérrez de Santa Clara./9/

Por otra parte, recordemos que Marcel Bataillon puso de relieve cómo el erasmismo impulsó en la Península ibérica una auténtica revolución religiosa y se proyectó enseguida, con fuerza, a los dominios allende el océano. "Del erasmismo español se derivó hacia América una corriente animada por la esperanza de fundar, con la gente nueva de tierras nuevamente descubiertas, una renovada cristiandad", reza una de sus ideas nucleares./10/ En el ensayo titulado Erasmo y el Nuevo Mundo (1950) se ocupó el maestro de valorar la afición a las lecturas erasmianas que tenían muchos de los primeros evangelizadores y colonizadores de las Indias.

Recientes hallazgos en inventarios de bibliotecas particulares del Perú corroboran, en efecto, la impresión de que el humanista de Rotterdam era uno de los autores favoritos entre la gente conquistadora de la primera hornada. Obras de Erasmo tan comprometidas como el Enchiridion o "manual del caballero cristiano" figuran en las colecciones de libros de por lo menos cuatro de los compañeros de Pizarro: el obispo fray Vicente de Valverde (1542), el soldado Diego de Narváez (1545), el tesorero Alonso Riquelme (1548) y el vecino encomendero Francisco de Isásaga (1576)./11/ Será pues verdad —tal como insinuaba Bataillon— que los primeros colonos hallaban un buen alimento espiritual en las lecturas morales y religiosas y preferían a Erasmo porque "daba una nota de piedad ilustrada y libre, grata a aquellos hombres desgarrados de su ambiente nativo"./12/ Esto ocurrió al menos durante la etapa del llamado erasmismo discreto, ya que después de 1559 la mayor parte de los tratados doctrinales del Rotterodamo entraron en el Indice y comenzaron a formar parte de la literatura prohibida.

No hemos de olvidar, por último, la certera interpretación de Bataillon en torno al caso inquisitorial de fray Francisco de la Cruz, el dominico que fue quemado públicamente en la hoguera en 1578. Su afirmación de que se trataba de "la víctima más ilustre de la Inquisición limeña" se encuentra plenamente ratificada por la multiplicidad de estudios que en los últimos años han sido dedicados al fraile carrancista y su herejía subversiva./13/ En esa formidable "utopía criolla" observó además nuestro autor el fenómeno de la tropicalización de los clérigos, personajes que en Hispanoamérica —al estímulo de la relajación de costumbres reinante— habrían sido llevados a romper la disciplina eclesiástica con inusitada frecuencia. Punto clave de donde arrancan las modernas disquisiciones sobre el rol desempeñado por el clero conventual en la formación de un protonacionalismo (o patriotismo) criollo./14/

En definitiva, Marcel Bataillon se nos presenta no sólo como el ilustre hispanista universalmente reconocido, sino también como un abanderado de las investigaciones sobre mentalidades y cultura libresca en el Nuevo Mundo. Los propios cargos que le tocó ejercer confirman esta dimensión americanista de su persona, pues fue presidente de la Sociedad de Americanistas de París (electo en 1958) y miembro correspondiente u honorario de diversas instituciones académicas radicadas en Lima, Santiago de Chile, Bahía, Córdoba del Tucumán y Montevideo. Su aporte sirvió para roturar el camino hacia muchos aspectos novedosos de la realidad indiana en el siglo XVI, y varios de sus discípulos, notables investigadores de la esfera peruanista y americanista, han continuado creativamente su obra.

LA CORRESPONDENCIA DE BATAILLON CON MIGUEL MATICORENA

El académico peruano Miguel Maticorena Estrada, antiguo director de la Escuela de Historia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y profesor honorario de la Pontificia Universidad Católica del Perú, ha tenido la gentileza de poner a nuestra disposición un conjunto de treinta cartas originales de Marcel Bataillon. Son comunicaciones fechadas entre los años 1958 y 1971 y dirigidas todas al profesor Maticorena, quien por ese tiempo se hallaba en España como investigador asociado del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y era ampliamente reputado en la comunidad americanista como uno de los mejores conocedores del Archivo General de Indias, de Sevilla./15/ Este conjunto de despachos, redactados íntegramente de la pluma de Bataillon, con su nítida letra bastarda, ofrecen un riquísimo filón de informaciones sobre las inquietudes intelectuales, los avances de trabajo y los sentimientos personales del académico francés. La mayor parte de las treinta cartas están fechadas en París: 11 en el Collège de France (donde Bataillon ocupaba el puesto de administrador) y 14 en su domicilio particular de la rue de l’abbé de l’Epée, en el quinto arrondissement o distrito. Las otras cinco cartas fueron despachadas desde Madrid (2), El Escorial (2) y Bressanone, en el norte de Italia (1).

Se deja entender que Maticorena entró en vinculación con el administrador del Collège por intermedio de algunas amistades comunes, tales como Manuel Giménez Fernández y José de la Peña y Cámara, de Sevilla, y la profesora limeña Ella Dunbar Temple, de la Universidad de San Marcos./16/ Gracias a la sostenida contribución de noticias y documentos que le ofrecían estos colegas, Bataillon se sentía estimulado a continuar en sus labores de "americanista y peruanista novel" (como se reconoce a sí mismo en carta del 25 de marzo de 1958), a pesar del limitado tiempo que le dejaban sus responsabilidades oficinescas. En la correspondencia que enfocamos figuran, por cierto, algunos comentarios suyos a los temas de investigación que desarrollaba Maticorena: las circunstancias de la muerte de Cieza de León en Sevilla, el presunto contrato de Pizarro, Almagro y Luque para la conquista del Perú, o una pista novedosa sobre la redacción de La Florida del Inca Garcilaso, por ejemplo.

También se encuentran jugosas referencias a los proyectos de investigación filológica e histórica del propio Bataillon. En cartas de 1962 y 1971 deja apreciar el lento pero constante ritmo con que recopilaba notas para componer una segunda edición aumentada (en francés) de su clásica tesis, Érasme et l’Espagne, que sin embargo no llegó a ser publicada antes de su fallecimiento. Otras comunicaciones revelan su interés por los Discursos medicinales del licenciado Juan Méndez Nieto, obra que concebía a medio camino entre la ficción y la historia;/17/ y se manifiesta además su inquietud por las relaciones personales de Francisco Duarte (el Viejo), funcionario de la Casa de la Contratación de Sevilla, con el poeta andaluz Gutierre de Cetina./18/

Esa preocupación por el hermanamiento entre filología e historia de la cultura, entre texto y contexto, entre las creaciones literarias y los documentos de archivo, es una característica que recorre todas las contribuciones del erudito hispanista. No sorprende por ello que muchas de las cartas remitidas a Maticorena posean como tema central la adquisición de copias de manuscritos originales del Archivo General de Indias, y especialmente de aquellos relacionados con la gran rebelión pizarrista. Marcel Bataillon se regocijaba sinceramente con la lectura de las sentencias y autos judiciales correspondientes al oidor Vázquez de Cepeda, la "eminencia gris" del movimiento, y los demás cabecillas de la revuelta perulera. Hay repetidas indicaciones de que tenía a la mano, además, una copia en microfilme del fondo de cartas y papeles de Pizarro y La Gasca que se guarda en la Huntington Library, de San Marino (California)./19/

Se muestra asimismo la particular devoción que el maestro desarrolló por la Relación de las cosas del Perú, crónica que atribuyó con firme resolución (aunque sin suficiente fundamento) al conquistador Rodrigo Lozano, vecino de Trujillo. En opinión de Bataillon, era imperioso realizar una edición crítica de dicho texto, depurándolo de errores y cotejando las versiones manuscritas existentes en París, Madrid y Sevilla./20/ Como pasaron varios años sin que Maticorena se animara a emprender esta tarea, la posta fue trasladada a uno de los discípulos franceses del gran hispanista, Paul Roche (hoy catedrático jubilado de la Universidad de Nantes), quien terminó interesándose tanto por la presunta crónica de Lozano como por la biografía de Agustín de Zárate./21/

Y es que Zárate, el eficiente contador de origen vallisoletano, debió de ser el principal beneficiario de la tarea informativa de Rodrigo Lozano, conforme se desprende de una explícita referencia que hace en la introducción a su Historia del descubrimiento y conquista del Perú. De ahí la inquietud con que el profesor Bataillon se lanzó a la búsqueda de noticias biográficas sobre Zárate, principalmente durante el lapso entre su salida del Perú y la primera edición de su crónica (esto es, de 1545 a 1555). También se interesó, por añadidura, en el itinerario vital del licenciado Polo de Ondegardo, sobrino carnal de Zárate y gran conocedor de las costumbres indígenas de los Andes./22/ En el fondo epistolar que comentamos se hallan referencias a cartas de Ondegardo para Gonzalo Pizarro, procedentes de la colección Huntington; a mensajes de Zárate para el cardenal Granvela, conservados en la Biblioteca de Palacio de Madrid; y a la correspondencia intercambiada por los humanistas Páez de Castro y Zurita, que eran amigos del ilustrado contador.

Además del cúmulo de noticias sobre documentos y ocupaciones propias de la tarea científica, estas misivas cursadas a Miguel Maticorena ilustran proficuamente acerca del trasfondo espiritual y las relaciones personales de Bataillon. No es desconocida por cierto la admiración que profesaba hacia el historiador y dirigente republicano español Manuel Giménez Fernández, catedrático de la Universidad de Sevilla, cuya muerte lloró sentidamente en carta del 29 de febrero de 1968. Posee un tono tan desgarrador, que merece que la citemos in extenso:

«Don Manuel era un cristiano de verdad, dispuesto a conformarse con todas las soluciones posibles de la salida de esta vida. Para los que le hemos querido y admirado, tal vez sea más consolador el desenlace rápido —habiendo llegado el organismo a tales extremos— que el verle arrastrar una vida puramente vegetativa, después de haber sido fuerza viva (en la acepción más fuerte de la frase). Pero, ¡qué pena pensar que se acabó para nosotros, como no sea en el recuerdo, tanta exigencia moral ejemplar, tanta capacidad de trabajo! Ojalá queden sus materiales de trabajo —fuera del imponente fichero que yo admiraba— en condición de ser utilizados por quien complete el magnum opus lascasiano

Otros personajes de la capital andaluza transitan igualmente por los renglones de la correspondencia, como por ejemplo Ramón Carande (cuya "juventud corporal y espiritual", a los ochenta y tantos años de edad, es objeto de alabanza) y el serio investigador Antonio Domínguez Ortiz, a quien Bataillon empezó a tratar a finales de los años 1960. Después, el maestro no ocultará su congoja al tomar conocimiento de la enfermedad fatal de otro distinguido colega, Antonio Rodríguez Moñino, el crítico literario de origen extremeño. La escalada de noticias sobre su afección a la vesícula y su trance de agonía llevarán a sacar de sus casillas al normalmente cauto profesor:

«Es un desbarajuste tremendo el que sigan viviendo inútilmente unos ancianos que ya tienen poco o nada que decir y se encuentren paralizados por la enfermedad o en peligro de muerte hombres del temple de Moñino, con tantos trabajos en preparación...»

decía en carta del 6 de abril de 1970. Pocas semanas más tarde llegaba el desenlace que tanto se temía, inmensa pérdida para la comunidad académica de hispanistas y "para los amigos todos de aquel hombre excepcional [Rodríguez Moñino], que no valía menos por el corazón y el carácter que por la inteligencia" (carta del 13 de julio de 1970).

No obstante su cercanía amistosa y su afinidad de ideales políticos con muchos intelectuales españoles (de tinte liberal) de aquella época, Bataillon confesaba tener un conocimiento directo de sólo unas pocas regiones de la Península ibérica. "Suelo decir que soy el hispanista que ha hecho menos turismo en la Península", manifiesta en carta del 16 de agosto de 1971. Este año justamente se alegraba de pasar una experiencia excepcional, gozando varias semanas de veraneo en las estribaciones de la sierra de Guadarrama, cerca de buenos amigos como Rafael Lapesa y José Antonio Maravall; y se regocijaba además con la perspectiva de hacer una excursión turística por la provincia de Badajoz y sus alrededores. Sería la primera oportunidad en que visitaría las tierras extremeñas, apenas seis años antes de su muerte.

Por otra parte, la correspondencia es pródiga en informaciones acerca del entorno propiamente peruanista del maestro. Entre los discípulos franceses, se encuentra particularmente destacado el etnohistoriador Pierre Duviols (hoy profesor emérito de la Universidad de Aix-en-Provence), a quien califica sin ambages como "nuestro mejor peruanista de la joven generación". Respecto a los historiadores peruanos, se halla por ejemplo mencionado el P. Rubén Vargas Ugarte, que estuvo una vez de visita en París (1962), y aparecen sobre todo los jóvenes intelectuales que formaban el círculo de herederos de Raúl Porras Barrenechea: en primer lugar José Durand, el ilustre garcilasista, y después Félix Alvarez Brun, Pablo Macera, Carlos Araníbar...

Bataillon estuvo firmemente interesado en el proyecto de editar un volumen recopilatorio de sus estudios de temas peruanos, idea que le fuera planteada originalmente en Lima, en 1970, con ocasión de su estadía para XXXIX Congreso Internacional de Americanistas. El asunto quedó encallado pocos meses más tarde, sin embargo, al producirse la salida de Carlos Araníbar del servicio de publicaciones de la Universidad de San Marcos. Ha debido transcurrir un cuarto de siglo para que el proyecto pueda finalmente hacerse realidad, gracias al empeño de los dirigentes de la Facultad de Ciencias Sociales sanmarquina, que procuraban rendir un homenaje imperecedero a su catedrático honorario en el primer centenario de su nacimiento. En 1995 se puso en circulación el volumen titulado La Colonia: ensayos peruanistas, de Marcel Bataillon, que contiene una selección de doce artículos en torno a la estela de influencia lascasiana, el movimiento de Gonzalo Pizarro, las crónicas de las guerras civiles y otros temas de la historia colonial del Perú; contribuciones que vieron inicialmente la luz en actas de congresos, libros de homenaje y diversas revistas académicas de América y Europa, entre 1949 y 1964./23/

Verdadero artífice de ese volumen recopilatorio, así como de las ceremonias de homenaje peruano, ha sido el profesor Miguel Maticorena Estrada. Su intercambio epistolar con el "príncipe de los hispanistas" deja notar la gran estima intelectual y el aprecio casi filial que le guardaba Bataillon. Con sentido premonitorio redactaba éste en las últimas líneas de la correspondencia: "Excuso decirle más detalladamente mi seguridad de que le conviene a usted quedarse en Lima y de que la Universidad de San Marcos hará en usted, con su copiosa experiencia, una buena adquisición" (carta del 18 de agosto de 1971). Así era estimulado Maticorena a proseguir su carrera académica en su patria, luego de una larga y fructífera residencia en España.



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En el apéndice del trabajo ofrecemos un catálogo de las cartas dirigidas por el profesor Bataillon a Miguel Maticorena, con breves resúmenes del contenido de cada una de ellas. Los que conocen la trayectoria intelectual del autor sabrán distinguir en esas comunicaciones muchos nervios de su labor investigadora, y los que gozaron el privilegio de tratarle personalmente reconocerán algunos de los rasgos más notables de su carácter, como su generosidad, su nobleza, su hombría de bien. Por lo mucho que benefició nuestros conocimientos sobre la formación social e ideológica del virreinato, es inmensa la gratitud que debe el Perú a este maestro: hispanista, americanista y peruanista de marca mayor./24/



N O T A S

/1/ Mensaje de adhesión de Luis Jaime CISNEROS, director de la Academia Peruana de la Lengua, al coloquio "Marcel Bataillon y el Perú", realizado en la Alianza Francesa de Miraflores (Lima) el 28 de junio de 1995 (cf. Boletín de la Academia Peruana de la Lengua, 25 [Lima, 1995], p. 175).

/2/ Guillermo LOHMANN VILLENA, "Marcel Bataillon y las guerras civiles del Perú", en Marcel Bataillon y el Perú. Homenaje en el centenario de su nacimiento (Lima: Edit. Logos, 1995), p. 27-41; cita de la p. 30.

/3/ Cf. Peter BURKE, The French historical revolution. The «Annales» school (Stanford, CA: Stanford University Press, 1991), y Stuart CLARK, "French historians and early modern popular culture", en Past and Present, 100 (Oxford, 1983), p. 62-99.

/4/ Marcel BATAILLON, "Por un inventario de las fiestas de moros y cristianos: otro toque de atención", en Mar del Sur, 8 (Lima, nov.-dic. 1949), p. 1-8.

/5/ BATAILLON, "Une université du Nouveau Monde: San Marcos de Lima", en Annales E.S.C., 7 (Paris, 1952), p. 337-343. Ha sido traducido al castellano en el opúsculo Marcel Bataillon y el Perú (cit.), p. 5-14.

/6/ Jacques LAFAYE, "L’itinéraire intellectuel de Marcel Bataillon: du sens littéral à la métahistoire", en Les cultures ibériques en devenir. Essais publiés en hommage à la mémoire de Marcel Bataillon (Paris: Fondation Singer-Polignac, 1979), p. 59-120; véase especialmente las p. 88-90.

/7/ Hay resúmenes de dichos cursos publicados en los tomos correspondientes del Annuaire du Collège de France. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que al margen de sus indagaciones americanistas Bataillon no dejó de ofrecer seminarios especializados sobre temas de la literatura y civilización del Siglo de Oro: Cervantes, el doctor Laguna, las novelas picarescas, La Celestina, La Pícara Justina, etc.

/8/ BATAILLON, "Zárate ou Lozano? Pages retrouvées sur la religion péruvienne", en Caravelle, 1 (Toulouse, 1963), p. 11-28. Véase también Franklin PEASE G.Y., "La «Historia» de Agustín de Zárate", estudio preliminar a la ed. crítica de Historia del descubrimiento y conquista del Perú (Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial, 1995), p. xi-xlix.

/9/ Cf. BATAILLON, "Gutiérrez de Santa Clara, escritor mexicano", en Nueva Revista de Filología Hispánica, 15 (México, DF, 1961), p. 405-440, y "Gutiérrez de Santa Clara, pseudo-chroniqueur", en Annuaire du Collège de France, 61 (Paris, 1961), p. 395-399.

/10/ BATAILLON, Erasmo y España. Estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI, tr. de Antonio Alatorre (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1950), II, p. 443.

/11/ Las colecciones de libros de Valverde, Narváez y Riquelme se hallan estudiadas en Teodoro HAMPE MARTÍNEZ, Bibliotecas privadas en el mundo colonial. La difusión de libros e ideas en el virreinato del Perú, siglos XVI-XVII (Frankfurt am Main: Vervuert, 1996), caps. 4, 12 y 13, respectivamente. En cuanto a la biblioteca de Isásaga, cf. Pedro GUIBOVICH PÉREZ, "Las lecturas de Francisco de Isásaga", en Histórica, 10 (Lima, 1986), p. 191-212, especialmente en la p. 200, n. 10.

/12/ BATAILLON, Erasmo y España (cit.), II, p. 435.

/13/ BATAILLON, "La herejía de fray Francisco de la Cruz y la reacción antilascasiana", en sus Études sur Bartolomé de las Casas (Paris: Institut d’Études Hispaniques, 1965), p. 309-324. Entre las contribuciones recientes, son dignos de mención los trabajos de Vidal ABRIL CASTELLÓ, Francisco de la Cruz — Inquisición (actas). Anatomía y biopsia del Dios y del Derecho judeo-cristiano-musulmán de la conquista de América (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1992), vol. 1, y Jean-Pierre TARDIEU, Le nouveau David et la réforme du Pérou. L’affaire María Pizarro-Francisco de la Cruz, 1571-1596 (Bordeaux: Maison des Pays Ibériques, 1992).

/14/ Cf. Bernard LAVALLÉ, Las promesas ambiguas. Ensayos sobre el criollismo colonial en los Andes (Lima: Instituto Riva-Agüero, 1993), especialmente en la p. 163 y ss.

/15/ Estas cartas han sido recientemente publicadas, en edición facsimilar, por Abdón YARANGA VALDERRAMA: Cartas de Marcel Bataillon a Miguel Maticorena, 1958-1971 (Vincennes/Saint-Denis: Université de Paris VIII, 1998); cuaderno de 43 hojas.

/16/ Ella Dunbar TEMPLE recordaba precisamente en 1995: "Comunes afanes de investigación nos vincularon y forjaron una larga amistad, iniciada desde mi primera estancia en Francia y mantenida después —a través de una ininterrumpida relación epistolar— por el propio Bataillon con el envío de todos sus trabajos de investigación y hallazgos documentales, acompañados de epístolas colmadas de sus eruditos comentarios" (nota de homenaje, por el centenario del nacimiento de Marcel Bataillon, a nombre de la Sociedad Peruana de Historia).

/17/ Cf. BATAILLON, "Riesgo y ventura del licenciado Juan Méndez Nieto", en Hispanic Review, 37 (Philadelphia, PA, 1969), p. 23-60.

/18/ BATAILLON, "Gutierre de Cetina en Italia", en Studia in honorem Rafael Lapesa (Madrid: Gredos, 1972), I, p. 153-172. Véase también el artículo de Manuel MORENO ALONSO, "Bataillon y Sevilla", en El Correo de Andalucía, Sevilla, 10 de julio de 1998, p. 45.

/19/ Los papeles de la colección Huntington se encuentran publicados en Juan PÉREZ DE TUDELA BUESO, ed., Documentos relativos a don Pedro de la Gasca y a Gonzalo Pizarro (Madrid: Real Academia de la Historia, 1964), 2 vols.

/20/ BATAILLON, "Un chroniqueur péruvien retrouvé: Rodrigo Lozano", en Cahiers de l’Institut des Hautes Études de l’Amérique latine, 2 (Paris, 1961), p. 5-25.

/21/ Cf. Paul ROCHE, Agustín de Zárate, témoin et acteur de la rébellion pizarriste (Nantes: Université de Nantes, Département d’Études Hispaniques, 1985).

/22/ Siguiendo en cierta manera la ruta trazada por Bataillon, hemos estudiado personalmente la vida de ambos cronistas en estos dos trabajos: "Apuntes para una biografía del licenciado Polo de Ondegardo", en Revista Histórica, 35 (Lima, 1985/86), p. 81-115, y "Agustín de Zárate, contador y cronista indiano: estudio biográfico", en Mélanges de la Casa de Velázquez, 27 (Madrid, 1991), II, p. 129-154.

/23/ Cf. HAMPE MARTÍNEZ, "Marcel Bataillon y el Perú", El Comercio, Lima, 1 de abril de 1996, p. A3 (reprod. en Testimonios del Perú y del mundo: artículos de historia, notas de lectura, crónicas de viaje [Montilla: Bibliofilia Montillana, 1998], p. 70-73).

/24/ Véase el prólogo de Mercedes LÓPEZ-BARALT, "Marcel Bataillon, historiador de la Colonia", en la novísima recopilación de sus ensayos, La América colonial en su historia y literatura, edición crítica de William Mejías López (Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial, 1998), I, p. xix y ss.




A P É N D I C E

CARTAS DE MARCEL BATAILLON A MIGUEL MATICORENA
(1958-1971)


1.
París (Collège de France), 25 de marzo de 1958.

Comenta el artículo de Maticorena sobre Cieza de León y su muerte en Sevilla, haciendo particular énfasis en las relaciones personales de este cronista con Las Casas y en su presunta parentela judaica (conversos). Manda saludos para Manuel Giménez Fernández y José de la Peña y Cámara.

2.
París (Collège de France), 18 de abril de 1958.

Le pide a Maticorena conseguir en el Archivo de Indias la reproducción microfílmica de dos documentos: 1) una carta de Fr. Francisco de Vitoria, OFM, datada en Lima, 1553, y 2) un memorial para los prelados peruanos del Lic. Lope García de Castro, de 1567. Encomienda recuerdos para Manuel Giménez Fernández y José de la Peña y Cámara.


3.
París (Collège de France), 4 de mayo de 1958.

Agradece el envío de los microfilmes de documentos pedidos en la carta anterior, señalando cómo le han permitido apreciar con claridad el proceso tardío de surgimiento del mito de "abandono del Perú" en el siglo XVI. Le pide a Maticorena no ocuparse en brindar mayores informaciones sobre el franciscano Francisco de Vitoria.


4.
París (Collège de France), 7 de abril de 1962.

Manifiesta alegría por haber retomado el contacto con Maticorena y sus trabajos de investigación de común interés. Brinda aclaraciones detalladas sobre la Relación presuntamente escrita por Rodrigo Lozano y le propone a Maticorena realizar una edición crítica del texto, a base de todos los manuscritos conocidos. Sugiere que el destinatario de la Relación debió de ser Agustín de Zárate, y añade que la vinculación entre Zárate y Gómara está aún por demostrarse. Le pide a Maticorena que suministre informaciones sobre la vida de Zárate después de su salida del Perú, animándolo seriamente a escribir una biografía sumaria de este cronista y otra de su sobrino Polo de Ondegardo. Promete enviar fotocopias de dos cartas de Ondegardo a Gonzalo Pizarro y contribuye con extractos de cartas dirigidas a Pizarro por el tesorero Riquelme y el secretario Avendaño; documentos todos que proceden del fondo Huntington de San Marino (California).

Refiere haber recibido un libro gracias a Félix Alvarez Brun. Promete enviar un artículo suyo sobre Gutiérrez de Santa Clara.


5.
París (Collège de France), 28 de abril de 1962.

Agradece el envío de la copia del proceso judicial contra Agustín de Zárate y muestra interés por consultar la documentación sobre la revuelta pizarrista guardada en Madrid, en la Biblioteca de Palacio y la Real Academia de la Historia. Expresa inquietud por publicar una edición crítica de la Relación atribuida a Lozano, con la colaboración de Maticorena. Pide encargar en el Archivo de Indias una copia a máquina del interrogatorio de las probanzas hechas en el Perú en el juicio de residencia del oidor Cepeda. Pregunta acerca de los procesos y sentencias de pizarristas después de la batalla de Jaquijahuana que quedan en el Archivo.

Muestra deseos de reunirse personalmente con Maticorena. Le envía por correo aparte algunas separatas de trabajos suyos sobre temas peruanos y lascasianos. Hace referencias a entrevistas sostenidas con Pablo Macera y José Durand.


6.
París (Collège de France), 7 de mayo de 1962.

Encarga sacar una copia de la confesión del Lic. Cepeda en su residencia, documento que considera como el más instructivo para enjuiciar el papel político del oidor. Refiere detalles de los manuscritos de la presunta Relación de Lozano guardados en París y Sevilla. Se explaya sobre su dedicación profesional en el Collège de France, donde ha desempeñado por tres trienios consecutivos el puesto de administrador. Lamenta su falta de tiempo para preparar una reedición aumentada de Erasmo y España.


7.
París (Collège de France), 17 de mayo de 1962.

Envía fotocopias de las dos cartas de Polo de Ondegardo a Gonzalo Pizarro, brindando aclaración de algunos trozos que se leen mal.


8.
París (Collège de France), 9 de junio de 1962.

Envía por correo separado fotocopia del manuscrito parisino de la Relación atribuida a Lozano. Propone sugerencias para la edición del fondo documental de Huntington: debería ser tarea para un seminario de jóvenes historiadores peruanos. Agradece el envío de un extracto del proceso de Baltasar de Cepeda (sobrino del oidor). Señala haber remitido una carta al P. José López de Toro para decidir la fecha de su viaje a Madrid.

Refiere haber tenido una entrevista con el P. Rubén Vargas Ugarte en París. Agradece a Maticorena indicaciones sobre documentos y publicaciones de Granada y Valladolid.


9.
París (Collège de France), 26 de noviembre de 1962.

Buscando retomar el contacto con Maticorena, vuelve a inquirir sobre las copias de documentos del proceso al Lic. Cepeda que deseaba obtener en el Archivo de Indias. "Sigo deseando copia de los documentos cuyo interés me indicó. No me corre prisa, pues este año no doy curso de historiografía peruana. Pero me importa mucho completar mi fichero del movimiento pizarrista".


10.
París (Collège de France), 21 de diciembre de 1962.

Agradece el envío de una copia a máquina del interrogatorio y la confesión del oidor Cepeda en su juicio de residencia, aunque lamenta la abundancia de erratas en la copia. "Se trata de documentos que permiten, si no hacer luz definitiva sobre puntos litigiosos, por lo menos entender el enfoque oficial del movimiento pizarrista y su reflejo en la historiografía oficiosa".

Expresa saludos de año nuevo y manda, por correo separado, algunos trabajos suyos. Se felicita de la emisión de sellos de correo en honor al Lic. Pedro de la Gasca.


11.
París (Collège de France), 5 de enero de 1965.

Refiere haber estado internado en la clínica por un hematoma en el muslo derecho. Agradece la noticia de la publicación por Pérez de Tudela de dos tomos con documentos del archivo Pizarro-Gasca guardado en San Marino (California).


12.
París (rue de l'abbé de l'Epée), 30 de diciembre de 1966.

Manifiesta interés en los datos de Maticorena acerca del contrato de 1526, suscrito por Pizarro, Almagro y Luque, para la conquista del Perú. Recuerda un trabajo suyo en torno a la supuesta triple comunión de los conquistadores y examina la posibilidad de una falsificación retrospectiva por parte de los Espinosa. Anima a Maticorena a efectuar un examen crítico del contrato para la conquista del Perú ("sin miramientos para nadie más que la Verdad desnuda..."), y vuelve a insinuarle la conveniencia de hacer una edición crítica del texto atribuido a Lozano. Hace referencias personales a Giménez Fernández, Rodríguez Moñino, Ramón Carande y José Durand.


13.
Madrid (...), 14 de mayo de 1967.

Se refiere con detalle a la inexistencia en Madrid del manuscrito de los Discursos medicinales de Méndez Nieto, que está en realidad conservado en Salamanca. Agradece a Maticorena por el envío de sus apuntes de cartas de la colección Salazar, por la ayuda que le brindó en Sevilla y por las separatas que le obsequió.


14.
París (rue de l'abbé de l'Epée), ... mayo de 1967.

Envía un par de separatas y sus apuntes de unas cartas de Agustín de Zárate existentes en la Biblioteca de Palacio de Madrid, dentro del fondo de correspondencia española del obispo de Arrás (Granvela).


15.
Bressanone (...), 16 de julio de 1967.

Hallándose por espacio de una semana en Italia, ha brindado en la fecha una conferencia sobre Erasmo como símbolo de comunidad de los espíritus occidentales y de colaboración internacional. Informa sobre la prorrogación del contrato de docencia de José Durand en Toulouse. Se refiere a trabajos de investigación de otras personas acerca de Zárate, sus cartas y su Historia. Agradece el contacto que Maticorena le ha proporcionado con Antonio Domínguez Ortiz.


16.
París (rue de l'abbé de l'Epée), 2 de enero de 1968.

Agradece una postal enviada desde Roma por Maticorena y otros. Se refiere a una conversación telefónica con José Durand (en la víspera de su salida para California) acerca de un documento garcilasiano sobre el manuscrito de la Florida. Reproduce la inquietud del investigador francés Paul Roche por hacer un estudio crítico de la Relación atribuida a Lozano. Expresa buenos deseos por el año nuevo.


17.
París (rue de l'abbé de l'Epée), 29 de febrero de 1968.

Expresa su sentido pesar por la muerte de Manuel Giménez Fernández.


18.
París (rue de l'abbé de l'Epée), 10 de julio de 1968.

Agradece la postal enviada por Maticorena y Maurice Birckel. Se refiere a sus investigaciones en curso, sobre el médico Méndez Nieto y los portugueses pobladores de Santo Domingo, y solicita al respecto averiguar la fecha de la muerte del adelantado de Yucatán, Lic. Alonso Maldonado. Se confiesa moralmente seguro de que sea "bonita novela" la parte de los Discursos medicinales de Méndez Nieto que concierne al melancólico y malhumorado adelantado de Yucatán. Se declara a sí mismo interesado en apasionantes "chifladuras".


19.
París (rue de l'abbé de l'Epée), 14 de julio de 1968.

Refiere haber encontrado la fecha de la muerte de Maldonado, adelantado de Yucatán: hacia 1564, o sea, asignando una gran probabilidad de exactitud histórica a los Discursos medicinales de Méndez Nieto.


20.
París (rue de l'abbé de l'Epée), 23 de noviembre de 1969.

Agradece el envío de copias de textos y documentos interesantes para sus trabajos de investigación, y especialmente de una carta de 1575 relativa a Méndez Nieto. Informa de su nombramiento como doctor honorario por la Universidad de Leiden. Envía algunas separatas de trabajos suyos y desea a Maticorena feliz viaje a las Canarias.


21.
París (rue de l'abbé de l'Epée), 29 de diciembre de 1969.

Ofrece una descripción del manual bibliográfico de Brunet y la guía de trabajo bibliotecológico de Malclès. Desea a Maticorena un feliz comienzo de año, gozando del paisaje y del clima de Tenerife. Encarga recuerdos para Alejandro Cioranescu.


22.
París (rue de l'abbé de l'Epée), 6 de abril de 1970.

Lamenta las tristes noticias de la enfermedad de Antonio Rodríguez Moñino, así como la muerte de las señoras de Carriazo y Muro Orejón. Expresa deseo de que se desmienta el siniestro diagnóstico de Rodríguez Moñino. Menciona con halago la juventud corporal y espiritual de Ramón Carande. Anuncia que viajará a Madrid para ofrecer la "lección Marañón" el 29 de mayo siguiente.


23.
París (rue de l'abbé de l'Epée), 3 de mayo de 1970.

Refiere haber sido informado por el Marqués de Villarreal sobre el angustioso estado de salud de Rodríguez Moñino, víctima de una enfermedad incurable. Notifica tener en su poder un cuaderno de apuntes de Maticorena sobre la correspondencia de Páez de Castro.


24.
Madrid (Casa de Velázquez), 3 de junio de 1970.

Relata su visita de esta fecha al enfermo, demacrado y pálido Rodríguez Moñino, en su casa; afectado de la vesícula, se halla muy agotado en su capacidad física pero tenaz en el pensamiento y la moral. Agradece a Maticorena por haberle devuelto sus notas de cartas de Zárate y promete restituirle en breve su cuaderno de apuntes del epistolario de Zurita con Páez de Castro. Le desea que acabe felizmente su labor en Tenerife.


25.
París (rue de l'abbé de l'Epée), 13 de julio de 1970.

Expresa su sentido pesar por la muerte de Antonio Rodríguez Moñino. Solicita que se le copie el epitafio de Francisco Duarte, famoso proveedor de ejércitos y armadas, en su tumba de la capilla de la Universidad de Sevilla: lo necesita para un artículo en torno a sus relaciones con Gutierre de Cetina. Pide a Maticorena que le informe sobre su domicilio en las semanas venideras, pues el 30 de julio vuela a Lima para asistir al Congreso de Americanistas.


26.
París (rue de l'abbé de l'Epée), 3 de octubre de 1970.

Señala haber encontrado una fotografía del epitafio de Francisco Duarte en Sevilla. Expresa inquietud por la falta de noticias de Maticorena, y admite no haberle devuelto todavía su cuaderno de apuntes sobre Zurita y Páez de Castro: ¿debe mandárselo a Sevilla o a Tenerife?

27.
París (rue de l'abbé de l'Epée), 3 de noviembre de 1970.

Se alegra de haber recibido finalmente noticias de Maticorena, desde la Casa de Velázquez, en Madrid. Agradece la invitación que se le formula para contribuir en el homenaje de la Diputación de Badajoz a Rodríguez Moñino.


28.
París (rue de l'abbé de l'Epée), 28 de marzo de 1971.

Recusa por falta de tiempo la invitación a redactar un prólogo para la obra de Angrand y sugiere, en cambio, al meritorio profesor Pierre Duviols, que recientemente ha defendido su tesis sobre la "extirpación de la idolatría" en el Perú: "Duviols es nuestro mejor peruanista de la joven generación". Se refiere a los problemas para editar una recopilación de sus estudios peruanistas en Lima.


29.
El Escorial (Hotel Felipe II), 16 de agosto de 1971.

Informa que ha decidido pasar el mes de agosto "veraneando" en las estribaciones de la sierra de Guadarrama, tierra rocosa de pinares y jarales, cerca de matrimonios amigos como los Lapesa y los Maravall. Señala que está consultando manuscritos en la biblioteca de San Lorenzo de El Escorial, con miras a preparar la segunda edición francesa de Erasmo y España. Refiere que saldrá próximamente a Salamanca para el congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, pero a causa de modificaciones en los cuadros del Gobierno central no será posible que reciba el doctorado honorífico en aquella Universidad, como estaba previsto. Manifiesta su esperanza de ver a Ramón Carande en Calzadilla, en el homenaje a Rodríguez Moñino, y se regocija de las perspectivas de hacer una excursión turística por Extremadura.
Le escribe a Maticorena por primera vez a sus señas de Lima, donde espera hallar colocación profesional en la Universidad de San Marcos. Insinúa la factibilidad de sacar del "atolladero" el problema editorial de sus estudios peruanistas, a cargo de Carlos Araníbar. Envía saludos para José Durand.


30.
El Escorial (Hotel Felipe II), 18 de agosto de 1971.

Responde con alegría a una postal colectiva firmada por Maticorena y una docena de personas, en Lima. Anima a su interlocutor a quedarse trabajando en la Universidad de San Marcos.

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